miércoles, 10 de marzo de 2010

LENIN Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE



Por MANUEL FOYACA DE LA CONCHA


CONSIGNAS DEMOCRÁTICAS ANTES DE 1917

Si en un repaso rápido y sumario examinamos los escritos de Lenin en su larga etapa de revolucionario —de enero de 1896 a marzo de 1917—,
encontraremos una constante exaltación de los principios democráticos exigidos
en su lucha sin tregua contra la autocracia rusa.
Ya en el primer Proyecto de Programa del Partido Socialdemócrata, escrito
en la cárcel de Petersburgo en 1896, observa que el principal obstáculo
en la lucha de la clase obrera por su emancipación «es el gobierno autocratico
absoluto con su burocracia irresponsable», lo que implica «necesariamente»
luchar contra él. Para ello, el Partido Socialdemócrata de Rusia reclama,
ante todo, «la convocatoria de un Zemski Sobor (Asamblea representativa
de todos los sectores campesinos) integrado por representantes de todos los
ciudadanos para elaborar una constitución». Y para realizarla, deberá conquistar
la clase obrera las libertades políticas: «derecho electoral universal y
directo para todos los ciudadanos rusos que hayan alcanzado la edad de
veintiún años, sin distinción de nacionalidad»; «libertad de reunión, de asociación
y de huelga»; «libertad de prensa»; «plena igualdad de todos los
ciudadanos ante la ley»; «libertad de culto e igualdad de derechos para todas
las nacionalidades» (1). Y en la Explicación del Programa, escrito a continuación,
dice que «hay un solo medio para poner fin a la explotación del
trabajo por el capital, a saber: liquidar la propiedad privada sobre los instrumentos
de trabajo», ponerlos «en manos de toda la sociedad y organizar
una producción socialista común, dirigida por los propios obreros...» Mas
para ello «es menester que el poder político, o sea, el poder para la dirección
(1) LENIN: O. C, 4." ed., E. Cartago, Buenos Aires, 1958, tomo II, págs. 88-89.
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MANUEL FOVACA DE LA CONCHA
del Estado, pase de manos de un gobierno que se halla bajo la influencia
de los capitalistas y terratenientes, o de manos de un gobierno integrado por
representantes elegidos por éstos directamente, a manos de la clase obrera»;
porque, concluye, «tal es el objetivo final de la lucha de la clase obrera,
tal es la condición para la completa liberación de ésta» (2).
A finales de 1899, cuando terminaba su destierro en Siberia y se acercaba
el momento de su vuelta a la Rusia europea, Lenin resumió su pensamiento
político en una serie de artículos para Rabóchaia Gazeta, que no se publicaron
hasta 1925. En el titulado «Nuestro programa» vuelve a establecer
—siguiendo a Marx— «las verdaderas tareas de un partido socialista revolucionario
», y las define de esta forma:
«No componer planes de reorganización de la sociedad ni ocuparse
de la prédica a los capitalistas y sus acólitos de la necesidad
de mejorar la situación de los obreros, ni tampoco urdir conjuraciones,
sino organizar la lucha de clases del proletariado y dirigir
esta lucha, que tiene por objetivo final la conquista del poder político
por el proletariado y la organización de la sociedad socialista
» (3).
En otro escrito de mayor aliento —Una tendencia regresiva en la socialdemocracia
rusa—, también de esta época, pero publicado en 1924, Lenin
se detiene en explicar los abusos que entraña la autocracia y lo que significa
el derrocamiento del absolutismo. Por autocracia entiende «una forma de
gobierno en la cual el poder supremo pertenece total e indivisiblemente (sin
limitaciones) al zar..., sin que el pueblo tenga participación alguna en la elaboración
de las leyes y en la administración»; y añade, cargando en demasía
la tinta, que esto significa «el dominio absoluto de los funcionarios y de la
policía, y la carencia absoluta de derechos para el pueblo». Partiendo de
esta definición, el derrocamiento del absolutismo lo explica de este modo:
«Significa la renuncia del zar a ejercer un poder ilimitado: el
otorgamiento al pueblo del derecho a elegir sus representantes para
la elaboración de las leyes, para vigilar las actividades de los funcionarios,
para vigilar la percepción y la utilización de los medios
financieros del Estado. Esa forma de gobierno, en la cual el pueblo
participa en la legislación y en la administración, se llama forma
constitucional de gobierno» (4).
(2) LENIN: O. C, tomo II, pág. 100.
(3) LENIN: O. C, tomo IV, págs. 208-209.
(4) LENIN: O. C, tomo IV, pág. 262.
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En un nuevo Proyecto de Programa del Partido Obrero Socialdemócrata
de Rusia, escrito en enero-febrero de 1902 cuando preparaba la reorganización
del Partido, Lenin pide una Asamblea Legislativa compuesta por representantes
populares elegidos por sufragio universal, igual y directo, de
todos los ciudadanos del Imperio Ruso que hubieran cumplido veintiún
años (5). Y el 1 de marzo de 1903, en el número 35 de Iskra, comentando
el Manifiesto de Nicolás II en el que prometía ampliar las libertades cívicas,
Lenin puntualiza la función constituyente, subrayando la forma electiva del
Gobierno (6); y mientras esa Asamblea de Diputados no fuera elegida por
todos, Lenin tendría por mentirosas las promesas del zar, que aseguraba
defender «los principios morales de la vida social» (7).
Si para Lenin la acción política del POSDR debía desarrollarse al mismo
tiempo que la acción social —como explicó en ¿Qué hacer?—, porque sin
libertad de agitación y propaganda difícilmente podría progresar el movimiento
obrero revolucionario, era obvio que en el Programa aprobado en el
II Congreso del Partido, terminado en Londres en agosto de 1903, se afirmara
en el último apartado:
«El POSDR está absolutamente convencido de que la realización
plena, consecuente y firme de las transformaciones políticas y
económicas señaladas... sólo es alcanzable mediante el derrocamiento
de la autocracia y la convocatoria de la Asamblea Constituyente
libremente elegida por el pueblo.»
Pero advirtiendo que esa Asamblea popular debería tener «el poder y la
fuerza» necesaria para «instituir un nuevo orden» (8).
En junio de 1905, observando desde Suiza las señales de un próximo
estallido revolucionario en Rusia, en el que participaría la burguesía liberal
pidiendo una transformación política similar a las realizadas en otros países
de Europa, Lenin recordó que su Partido incluía en su Programa —en «primer
plano»— la consigna de una Asamblea Constituyente elegida por todo
el pueblo, lo que suponía el derrocamiento de la autocracia, la instauración
(5) LENIN: O. C, tomo IV, pág. 24.
(6) LENIN: La autocracia vacila..., en O. C, tomo VI, pág. 346.
«... exigimos la convocatoria de la Asamblea Constituyente de todo el pueblo, que
deberá ser elegida por todos los ciudadanos sin excepción e implantar en Rusia la
forma electiva de gobierno... Y hasta que eso no se logre, no se debilitará la lucha
de la clase obrera rusa contra la autocracia.»
(7) LENIN: O. C, tomo VI, pág. 346.
(8) LENIN: O. C, tomo X, págs. 55-56.
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de la república democrática y el gobierno del pueblo por sí mismo, que en
una Cámara única concentrara todo el poder público: legislativo y, a la vez,
ejecutivo. Con estas palabras definió cómo entendía la Asamblea Constituyente:
«Es, en primer lugar, una Asamblea que expresa realmente la
voluntad del pueblo, para lo cual se requiere el sufragio universal
y la plena garantía de una libre agitación electoral. Es, en segundo
lugar, una Asamblea que posee realmente la fuerza y el poder necesarios
para constituir un orden estatal que garantice la autocracia
del pueblo.»
Y ante el peligro de que la llamada a una Constitución se quedara en una
Asamblea de la burguesía, lo advirtió con toda claridad:
«Si no nos ponemos en condiciones de oponer al poder armado
del gobierno el poder del pueblo armado, si no damos al traste con
el gobierno y lo sustituimos por un gobierno provisional revolucionario,
toda Asamblea de representantes del pueblo, aunque sea elegida
por todo el pueblo y se titule Asamblea Constituyente, no será
en realidad más que una Asamblea de representantes de la gran
burguesía para chalanear con el zar acerca del reparto del poder
entre ambos» (9).
Unas semanas después, a finales de junio, puntualizando los objetivos
fundamentales del Gobierno Provisional Revolucionario que habría de crearse,
puso como el primero la Asamblea Constituyente elegida por todo el
pueblo, que garantizaría el armamento popular, la libertad política, la plena
libertad para las nacionalidades oprimidas y postergadas (10).
Estudiando en el verano de 1905 las distintas concepciones que sobre la
Constitución tenían las fuerzas políticas de Rusia, Lenin distingue tres tendencias
principales. Mientras el Gobierno del zar, siguiendo el consejo de
la llamada «Comisión Bulyguin», admitía la convocación de una Asamblea
consultiva de representantes populares, elegida por un sistema restringido y
no por votación de todo el pueblo ni Constituyente, la burguesía liberal
—representada por el Partido Demócrata Constitucional «Kadete» y por la
(9) LENIN: Tareas revolucionarias del proletariado revolucionario, en O. C. tomo
VIII, págs. 513-14 y 516-17.
(10) LENIN: Ejército revolucionario y Gobierno revolucionariof en O. C, tomo
VIII, págs. 566-67.
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revista Osvobozhderúe— pretendía una transacción pacífica entre la autocracia
y el pueblo revolucionario: otorgando Nicolás II una Constitución democrática,
reconocería la soberanía del pueblo, reteniendo, no obstante, una
parte del poder. Pero los socialdemócratas de Lenin exigían, en nombre del
proletariado revolucionario, el traspaso íntegro de la soberanía a una Asamblea
Constituyente elegida por sufragio universal, a la que debería preceder,
tras el derrocamiento del zar, un Gobierno Provisional Revolucionario que
permitiera toda libertad de agitación durante la campaña electoral (11).
E insistiendo en esta concepción, el 20 de noviembre, en pleno desarrollo
de la Revolución, Lenin proclamó a la Asamblea Constituyente como et
instrumento idóneo para la transformación política. En un artículo publicado
en Nóvaia Zhisn, expresamente lo reconocía:
«Para barrer definitivamente los restos de las viejas instituciones
feudales de la Rusia autocrática, para establecer el orden con
el cual deberá regirse la nueva Rusia libre, no es posible imaginarse
una forma más cabal y consecuente que la de la convocatoria de
una Asamblea Constituyente de todo el pueblo» (12).
Y añadió para aquellos que no le hubieran entendido:
«...todo aquel que desea sinceramente terminar con lo viejo y
sabe cómo lograr este propósito, debe determinar con claridad la
significación de la Asamblea Constituyente y luchar con todas sus.
fuerzas por su realización en su aspecto más puro y completo» (13).
Vencida la Revolución de noviembre-diciembre de 1905, Lenin siguió
pensando en la necesidad de mantener la consigna de la Constituyente, como
consta, por ejemplo, en su Informe sobre el Congreso de unificación del
POSDR, presentado en mayo de 1906. En él afirma que el Partido aconseja
a los Comités campesinos «apoderarse de las tierras y disponer de ellas hasta
la Asamblea Constituyente» (14).
Y recordando en octubre de 1907 lo dispuesto en el II Congreso del Partido
sobre la participación en la Duma del Estado, Lenin insistió en Proletari
(11) LENIN: DOS tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, en
O. C, tomo IX, pág. 17.
(12) LENIN: Formalismo revolucionario y labor revolucionaria, en O. C. tomo X,
pág. 55.
(13) LENIN, Ibíd.
(14) LENIN: O. C, tomo X, pág. 331.
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del día 29 en que era imposible conquistar la libertad política por la vía
parlamentaria mientras el poder efectivo lo detentara el Gobierno del zar,
por lo que había que explicarle al pueblo la inevitabilidad de la lucha de las
masas contra la fuerza armada del absolutismo, para conseguir una victoria
que se consolidaría con la reunión de una Asamblea Constituyente, elegida
por sufragio universal, directo, igual y secreto. Esta consigna fue repetida
en la Conferencia de la Organización del POSDR de San Petersburgo y en
la IV Conferencia del Partido, celebradas en la segunda quincena de noviembre
(15).
' Refugiado de nuevo en Suiza tras el fracaso de la Revolución en Rusia,
a principios de 1908 Lenin se muestra desengañado de la posible eficacia de
una Constituyente, dado que el zar había disuelto las dos primeras Dumas
y los políticos burgueses se habían sometido al Gobierno de Stolypin. Por
ello, previene sobre las «ilusiones constitucionalistas» en unas Notas políticas
publicadas el 23 de febrero:
«La vieja consigna de 'antes de octubre' es buena y nosotros...
no la echaremos por la borda ('Asamblea Constituyente'). Pero es
insuficiente. Es demasiado formal. No toma conciencia del planteamiento
práctico de las cuestiones agudamente presentadas por la
vida. Nosotros la completaremos con la magna enseñanza de los
tres grandes años. Nuestro 'programa mínimo', el 'programa de
nuestra unificación', es simple y claro: 1) confiscación de toda la
tierra de los terratenientes, y 2) república; para ello necesitamos una
Asamblea Constituyente que sea capaz de conseguirlo» (16).
Es decir, que ante la imposibilidad —por el momento— de convocar en
Rusia una Asamblea Soberana que diera paso a la revolución social, Lenin
pretende forzar su convocatoria promoviendo un movimiento revolucionario
campesino contra los terratenientes y difundiendo un sentimiento republicano
contra la tiranía del zar... Si el movimiento triunfara con el señuelo de
una Asamblea Constituyente, ésta sería el instrumento adecuado para la
transformación planeada, al encarnar la soberanía del pueblo.
Ocupado en la reorganización del POSDR y en la lucha filosófica dentro
«de las filas del Partido en los años siguientes, Lenin relegó un tanto su
preocupación por la Asamblea Constituyente hasta que el 19 de marzo de
1911, en un artículo publicado en las páginas de Sotsial-Demokrat, volvió
a recordar el objetivo de la revolución proletario-campesina:
(15) LENIN: O. C, tomo XIII, págs. 123 y 130.
(16) LENIN: O. C, tomo Mil, págs. 451-52.
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LENIN Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
«El objetivo de nuestra lucha sigue siendo el derrocamiento del
zarismo y la conquista del poder político por el proletariado, apoyándose
éste en las capas revolucionarias del campesinado y llevando
a cabo la revolución democrático-burguesa mediante la convocatoria
de una Asamblea Constituyente de todo el pueblo y la instauración
de la república democrática» (17).
Pero transcurridos unos años más, y confiado en la oportunidad que ofrecía
la guerra para la revolución mundial, redactó en Berna Algunas tesis
que orientaran la acción de los socialdemócratas. La primera la dedicó a la
Asamblea Constituyente, teniendo en cuenta las indicaciones de los militantes
del Partido en Rusia:
«La palabra de orden 'Asamblea Constituyente', como palabra de
orden independiente, es errónea, porque todo el problema está ahora
en saber quién es el que la convoca. Los liberales aceptaron en
1905 esta palabra de orden porque era posible interpretarla en el
sentido que la Constituyente debiera ser convocada por el zar y que
ella habría de colaborar con él. Más acertado que todo son las
'tres columnas' (república democrática, confiscación de la tierra de
los grandes propietarios y jornada laboral de ocho horas), junto con
la llamada solidaridad internacional de los trabajadores en la lucha
por el socialismo, por la derrocación revolucionaria de los gobiernos
beligerantes y contra la guerra» (18).
ESPERANZAS Y DUDAS DE FEBRERO A OCTUBRE
Sorprendido Lenin en Zürich, en marzo de 1917, por los telegramas de la
Prensa que anunciaban la Revolución de febrero en Petrogrado, escribió un
informe para los obreros suizos y lo leyó en la Casa del Pueblo el 14 de
marzo. En un resumen para el Volksrecht comentó la transición que en Rusia
se desarollaba entre las dos etapas de la Revolución —desde el levantamiento
contra el zarismo a la sublevación contra la burguesía y su guerra imperialista—,
observando que la Asamblea Constituyente podría llegar a trans-
(17) LENIN: «Reforma campesina» y revolución proletario-campesina, en O. C,
tomo XVII, pág. 119.
(18) LENIN: Algunas tesis, en O. C, ed. italiana, Editori Riuniti, Roma, 1966,
vol. 21, pág. 368, y Sotsial-Demokrat, núm. 47, de 13 de octubre de 1915.
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formarse en una Convención, si es que el Gobierno cumpliera la «promesa»
de reuniría (19). Y una vez en Petrogrado atacó al Gobierno desde las páginas
de Pravda, el 7 de abril, por no haber fijado un plazo para su convocatoria,
rechazando la acusación de ser contrario a ella...
«He atacado al Gobierno provisional por no haber señalado un
plazo, ni próximo ni remoto, para la convocatoria de la Asamblea
Constituyente, limitándose a simples promesas. Y he demostrado
que sin los soviets de diputados obreros y soldados no está garantizada
la convocatoria de la Asamblea Constituyente ni su éxito
posible.
¡¡¡Y se me imputa ser contrario a la convocatoria inmediata de
la Asamblea Constituyente!!!» (20).
Mas, no obstante esta desconfianza de Lenin, el Gobierno Provisional del
príncipe Lvov había ya nombrado, el 30 de marzo, un Consejo de trece especialistas,
cuya misión sería preparar un proyecto de ley Electoral, y, ampliando
posteriormente su número hasta ochenta, fijó la edad del voto en
veinte años (para los soldados, dieciocho), como fecha de las elecciones el
17 de septiembre y la apertura de la Asamblea Constituyente para el 30 (21).
Lenin, empero, para asegurar una medida que favorecía sus planes y comprometer
más al Gobierno, escribiría en seguida:
«Es necesario hacerlo (convocar la Constituyente) cuantos antes.
Pero hay una sola forma de garantizar su convocatoria y su éxito:
aumentando el número y consolidando la fuerza de los soviets de
diputados obreros, soldados y campesinos; organizando y armando
a las masas obreras; ésa es la única garantía» (22).
Hablando el 22 de mayo en el I Congreso Panruso Campesino, advirtiendo
que todas las medidas que tomaran sobre el régimen de tierras —confiscación
de propiedades, etc.— no serían definitivas hasta su ratificación por
la Constituyente, Lenin adelantó una idea que se convertiría en el eje de su
(19) LENIN: Tareas del POSDR en la revolución, en O. C, tomo XXII, pág. 358.
(20) LENIN : Tareas del proletariado en la actual revolución, en O. C, tomo XXIV,
pág. 15.
(21) R. P. BROWDWE y F. A. KERENSKI: The Russian Provisional Government
1917. Documents, Stanford, 1961, I, pág. 434.
(22) LENIN: LOS partidos políticos y las tareas del proletariado, en O. C, tomo
XXIV, pág. 91.
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LENIN Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
táctica futura para la conquista del poder: sustitución de la Asamblea de
todo el pueblo ruso por el Consejo de los Soviets de Diputados obreros, soldados
y campesinos... He aquí sus palabras:
«Puesto que hemos dicho... que la tierra debe ser propiedad de
todo el pueblo y pasar a sus manos gratuitamente, es evidente que
el reparto definitivo de esas tierras, su régimen definitivo, sólo puede
ser estatuido por un poder central del Estado, es decir, por la Asamblea
Constituyente o por el Consejo de los Soviets de toda Rusia,
en caso de que las masas obreras y campesinas crearan un tal poder.
En este punto no existen discrepancias» (23).
La diferencia entre estas dos Asambleas no era solamente nominal, porque
ea la Constituyente estarían representados todos los ciudadanos de Rusia en
una verdadera democracia, mientras que en el Consejo de los Soviets sólo
intervendría una parte del pueblo, quedando el resto marginado, sin participación
en el poder.
A fines de julio, fracasada la intentona bolchevique de principios del mes
y oculto ya en Finlandia, escribió Lenin un artículo —Sobre las ilusiones
constitucionalistas— denunciando las trabas que el Gobierno iba poniendo
a la Asamblea Constituyente. Anunciada su convocatoria por el primer Gobierno
Lvov, éste había reconocido como su objetivo principal «conducir el
país a la Asamblea Constituyente»; y en su segundo Gobierno (el 14 de junio)
había señalado el 30 de septiembre para su apertura, fecha conformada «de
la manera más solemne» el 4 de julio, apaciguado Petrogrado tras las «Jornadas
de Julio». Mas, no obstante estas promesas, Lenin aseguraba que había
un noventa y nueve por ciento de probabilidades de que resultaría «tan impotente
e inservible como la primera Duma», mientras no triunfara en Rusia «la
segunda revolución...». La razón la veía Lenin en que la burguesía sabía que
en la Constituyente, la mayoría la tendrían los campesinos situados a la
izquierda de los socialistas-revolucionarios, y por ello retrasaban su convocatoria.
Para los mencheviques y los socialistas-revolucionarios, que «contemplaban
el problema con la credulidad del pequeño burgués que no quiere
saber nada de la lucha de clases», la Asamblea había sido convocada y eso
les bastaba; mas los bolcheviques, menospreciando el «acto jurídico» —el
anuncio, la promesa y la proclamación—, trasladaban el centro de gravedad
a la lucha de clases, declarando con Lenin:
(23) LENIN: O. C, tomo XXIV, pág. 483.
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«La cuestión de la Asamblea Constituyente está subordinada a
la cuestión de la marcha y el resultado de la lucha de clases entre la
burguesía y el proletariado. Recordamos que a Rabóchaia Gazeta
se le escapó una vez que la Asamblea Constituyente sería una Convención
» (24).
ilusionado Lenin, en Finlandia, con las noticias llegadas de Moscú sobre
la huelga del 12 de agosto, convocada para protestar contra la Conferencia
de Estado reunida por Kerenski, sobreestimó la fuerza bolchevique en la
vieja capital, y en un artículo publicado el 18-19 propuso aprovechar con
nueva significación la Asamblea Constituyente:
«En este enorme centro proletario, más grande que Petrogrado,
es perfectamente posible que se desarrolle un movimiento del tipo
del 3-5 de julio... Ahora el problema consiste en tomar el poder
nosotros mismos y declararnos gobierno en nombre de la paz, de
la tierra a los campesinos, de la convocatoria a la Asamblea Constituyente
en una fecha concertada con los campesinos, consultados
en el campo, etc.» (25).
Pero, enterado de que también Kerenski, siguiendo la opinión de Tsereteli,
retrasaba la Asamblea hasta fines de noviembre, modificó su táctica, observando
que si la situación objetiva ofrecía un probable triunfo en la guerra
civil, no era marxista confiar en que el Congreso de los Soviets o la Constituyente
pudieran ofrecer mejores soluciones para la toma del poder... (26).
Un mes después, sin embargo, temiendo correr de nuevo una aventura
y en la posibilidad de que obreros y campesinos tuvieran mayoría en la
Constituyente —lo que permitiría una revolución «legal»—, Lenin formularía
(el 22 de septiembre) el principio que fundamentaría la táctica correcta
bajo la inspiración del marxismo y no arrastrados por las «simpatías»:
«La correlación objetiva de las clases, su papel (económico y
político) fuera de las instituciones representativas de un tipo dado y
dentro de ellas, el flujo y reflujo de la revolución, la correlación entre
los medios de lucha parlamentarios y extraparlamentarios: he ahí
los principales datos objetivos que hemos de tener en cuenta si que-
(24) LENIN: O. C, tomo XXV, pág. 190.
(25) LENIN: Rumores de una conspiración, en O. C, tomo XXV, pág. 240.
(26) LENIN: ¿Se sostendrán los bolcheviques en ej poder?, en O. C, tomo XXVI,
pág. 123.
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LENIN Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
remos deducir la táctica del boicot o de la participación no de manera
arbitraria, guiándonos por nuestras "simpatías', sino en forma
marxista» (27).
Finalmente, en un escrito dirigido A los obreros, campesinos y soldados
2] 1 o el 2 de octubre, decidida ya su posición, Lenin pidió a los agitadores
bolcheviques que acudieran a los cuarteles y a las fábricas para explicar a
Jos roldados y obreros su última resolución:
«Si el poder pasa a manos de los soviets, el 25 de octubre a más
tardar (suponiendo que el 20 de octubre se reúne el Congreso de
los Soviets), se ofrecerá a todos los pueblos beligerantes una paz justa.
Tendremos en Rusia un gobierno de obreros y campesinos e inmediatamente,
sin perder un solo día, propondrá una paz justa a todos
los pueblos beligerantes. Y entonces sabrá el pueblo quién desea una
guerra injusta. El pueblo decidirá en la Asamblea Constituyente...
» (28).
La táctica de Lenin es aquí clara, aunque distinta de otras formulaciones
anteriores... El poder lo asumiría el Congreso de los Soviets convocado
paia el 20, y lo haría por decisión mayoritaria, imponiéndose al Gobierno,
pero reconociendo la suprema autoridad de la Asamblea Constituyente, que,
en su día, confirmaría sus acuerdos.
Pero esta decisión de Lenin fue cambiada una vez más en la sesión del
Comité Central del Partido celebrada el 10 de octubre... Porque, temeroso
de que el Gobierno de Kerenski, enterado de sus planes, se adelantara a
malograrlos, impuso una insurección armada que, anticipándose a la inauguración
del II Congreso de los Soviets, le ofreciera el poder como un hecho
consumado. La convocación de la Asamblea Constituyente vendría después
como satisfacción de un escrúpulo de legalización democrática que sería bien
visto en Rusia y en Europa...
PROMESAS EN EL II CONGRESO DE LOS SOVIETS
En sus intervenciones en el II Congreso de los Soviets, Lenin se refirió
a 3a Asamblea Constituyente varias veces como órgano soberano que saní27)
LENIN: Del diario de un publicista, en O. C, tomo XXVI, pág. 42.
{28) LENIN: O. C, tomo XXVI, pág. 126.
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cionaría cuanto los soviets se adelantaran a aprobar. Y como garantía, en
su proclama ¡A los obreros, a los soldados y a los campesinos!, difundida
a toda Rusia en la mañana del 26 de octubre, anunció que el poder de los
soviets aseguraba la reunión de la Asamblea Constituyente «en el plazo
acordado»: el 30 de noviembre. Reiterando sus promesas en la larga e histórica
sesión de la noche del 26 al 27, Lenin declaró solemnemente la soberanía
de la Constituyente... Comentando el decreto que acababa de leer sobre
la paz, terminó su discurso prometiendo que todas las condiciones y proposiciones
que en las negociaciones fueran presentadas serían discutidas por la
Asamblea Constituyente, «que tendrá plenos poderes para decidir dónde se
puede y dónde no se debe ceder» (29). Respondiendo a los socialistas-revolucionarios
que, al escuchar el decreto sobre la tierra, le acusaron de plagio,
volvió a decir que la Constituyente diría la última palabra, pues aun en el
supuesto de que los socialistas-revolucionarios tuvieran en ella mayoría, los
bolcheviques se someterían a ella (30). Y en el decreto por el que se constituyó
un Gobierno obrero y campesino —el Consejo de Comisarios del Pueblo
que él presidiría— hizo notar su «provisionalidad» para gobernar el país
«hasta la convocatoria de la Asamblea Constituyente» (31). En el transcurso
del día 27, finalmente, una de las primeras decisiones del Gobierno de Lenin
fue firmar el decreto que señalaba para el 12 de noviembre el comienzo de las
elecciones, y nombraba una Comisión que, instalada en el palacio Marinsky,
velaría por unas elecciones libres y legales.
En las primeras semanas del nuevo poder bolchevique, pese a los graves
y múltiples problemas que absorbían su atención, Lenin se sintió obligado a
recordar la palabra empeñada sobre la Constituyente. El 3 de noviembre,
vencidos los cosacos de Krásnov y en medio de la crisis provocada por los
mencheviques y los socialistas-revolucionarios, que exigían un gobierno de
coalición, Lenin utilizó sus Respuestas a preguntas de los campesinos para
decirles que sus Soviets de distritos y provincias serían órganos representativos
del Poder del Estado «hasta la Asamblea Constituyente» (32). Y el día 9,
en el prólogo al folleto Cómo engañaron al pueblo los socialistas-revolucionarios,
advirtió que cuando los agricultores entendieran la traición de sus^
líderes, «la unión de la mayoría de los campesinos, de los trabajadores, de
los campesinos más pobres estará consolidada. Y en los Soviets y en la Asamblea
Constituyente, esta unión... será la única capaz de asegurar realmente
(29) LENIN: O. C, tomo XXVI, pág. 238.
(30) LENIN: O. C, tomo XXVI, pág. 247.
(31) LENIN: O. C, tomo XXVI, pág. 248.
(32) LENIN: O. C, tomo XXVI, pág. 279.
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los intereses de los trabajadores» (33). Tales fueron, entre otras, las declaraciones
de Lenin sobre la Asamblea Constituyente después del triunfo bolchevique,
confirmando sus continuas exigencias de su época revolucionaria...
Pero sabemos por Trotski cuál fuera su oculto pensamiento ante la fuerte
oposición a su Gobierno.
Lenin, en efecto, pretendía postergar las elecciones para asegurarse el
triunfo, pretextando diversos motivos... Convenía ampliar el número de los
electores, concediendo el voto a los jóvenes de dieciocho años... Había que
revisar las listas de los candidatos porque en la de los bolcheviques debían
incluirse más obreros y campesinos, disminuyendo el número de intelectuales...
Sería necesario excluir los partidarios del general Kornílov y de los
kadetes, poniéndoles fuera de la ley... Y aunque le objetaban que sería
ahora criticado por haber antes combatido las dilaciones de los gobiernos
precedentes, atento solamente a las conveniencias del partido, Lenin respondía:
«¡Tonterías! Lo que importa son los hechos, no las palabras.
Para el Gobierno provisional la Asamblea Constituyente representaba
o podía representar un paso adelante; para el poder soviético,
sobre todo con las listas actuales, sería inevitablemente un paso
atrás. ¿Por qué no parece oportuno retrasarla? ¿Y si la Asamblea
Constituyente resultara compuesta por kadetes, mencheviques y socialistas-
revolucionarios, os parecería oportuna?» (34).
Mas como todos se opusieron al retraso, principalmente Svérdlov, más conocedor
de la situación en las provincias, Lenin transigió insistiendo en que
sería un error y se dedicó a preparar las elecciones, que empezarían el 12 de
noviembre en Petrogrado. La Comisión electoral se instaló en el palacio
Marínsky para supervisar el libre ejercicio del sufragio, pero los bolcheviques
se encargaron de limitar el derecho de reunión a sus principales adversarios.
MANIOBRAS DE LENIN ANTE EL FRACASO BOLCHEVIQUE
EN LAS ELECCIONES
Celebradas las elecciones el 12, 13 y 14 en la ciudad de Petrogrado, los
resultados publicados en la prensa el 17 fueron altamente favorables al Go-
(33) LENIN: O. C, tomo XXVI, pág. 307.
(34) L. TROTSKI: Lenin, Ed. Samoná e Savelli, Roma, 1967, págs. 114 y sigs.
109

bierno. Los votos bolcheviques sumaron 424.000 (45 por 100), siguiendo los
de los kadetes con 246.500 (26 por 100) y los de los socialistas-revolucionarios
de izquierda con 152.200 (16 por 100). Y aún más alentadores fueron
los anticipos llegados de Moscú, donde los bolcheviques lograrían obtener
ei 47 por 100 del total.
Los primeros datos recibidos de provincias eran, sin embargo, alarmantes,
por lo que se presentaba muy dudoso el dominio del Gobierno en la
Asamblea. Lenin pensó entonces impedir su apertura en circunstancias tan
adversas y decidió plantear el problema ante el Comité Ejecutivo Central
de los Soviets (TSIK), con un Proyecto de decreto sobre el derecho de revocación.
A su entender, tal derecho era esencial en toda institución formada
por representantes elegidos y, por tanto, su aplicación a la Constituyente le
parecía indudable en una verdadera democracia. Redactado el día 19, en él
se declaraba:
«Los soviets de diputados obreros y soldados, así como los soviets
de diputados campesinos de todos los distritos electorales, tienen
derecho a fijar nuevas elecciones en todas las instituciones
municipales, en los zemstvos y, en general, en todas las instituciones
representativas, sin excluir la Asamblea Constituyente. Los soviets
están facultados también para establecer el plazo de las nuevas
elecciones. Las mismas se realizarán según las normas establecidas,
sobre las bases estrictas del sistema de elecciones proporcionales
» (35).
Reunido el TSIK el 21, Lenin expuso y defendió el derecho de revocación,
base de nuevas elecciones, nunca reconocido antes por la burguesía
liberal rusa, aunque en algunos cantones de Suiza y en varios Estados de
Norteamérica que conservaban las viejas tradiciones de la época revolucionaria
aún se admitía el derecho democrático de revocación de los representantes
designados por el pueblo... Por ello, en Rusia —explicó Lenin—, limitado
el voto popular a una vez cada dos años, sucedía a menudo que los
elegidos aplastaran a sus electores, al no tener el pueblo derecho a suspender
esos mandatos; y, esto supuesto, «en vísperas de la convocatoria a la Asamblea
Constituyente, era imprescindible revisar la nueva situación electoral».
Establecido así el principio, le fue fácil a Lenin justificar su aplicación:
«El pueblo vota no por los individuos, sino por un partido...
Por eso cualquier escisión en un partido debe producir el caos si
(35) LENIN: O. C, tomo XXVI, pág. 320.
110
LENIN Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
no ha sido previsto el derecho de revocación. Gozaba de gran
influencia el partido de los socialistas-revolucionarios. Pero después
de la presentación de las listas se produjo la escisión. No se puede
modificar la lista; postergar la Asamblea Constituyente, tampoco.
Y el pueblo, en realidad, votó por un partido que ya no existía. Lo
demostró el segundo Congreso Campesino de izquierda... Una situación
de esta clase exige una rectificación...»
«El derecho de revocación debe ser otorgado a los soviets, por
ser los portadores más perfectos de la idea de estado de coerción.
Y entonces el paso de un partido a otro se realizará incruentamente»
por la vía de una simple reelección» (36).
Ante argumentación tan hábil, completado el texto del decreto por la Comisión
de acuerdos dirigida por Svérdlov, el proyecto de Lenin fue aprobado
por unanimidad y publicado en Izvestia del día 23.
Las consecuencias inmediatas de esta jugada política de Lenin fueron la
disolución del Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado, cumplida
su misión; la destitución de la Comisión Electoral del Palacio Marínsky
y el nombramiento de Uritski como comisario de elecciones para examinar
las credenciales; los arrestos de algunos diputados kadetes y socialistas-revolucionarios
ya elegidos, con la clausura de imprentas y la anulación sucesiva
de mandatos de todos los kadetes. Mas no obstante estas medidas arbitrarias
y la publicación del decreto sobre el derecho de revocación, debió Lenin
percibir el disgusto provocado en provincias, porque el 26 anunció la apertura
de la Asamblea Constituyente tan pronto como llegaran a Petrogrado
400 diputados. De esta manera, esperando apaciguar los ánimos, pretendió
contrarrestar el acuerdo del Gobierno provisional clandestino, que la
había fijado para el 28.
Y, en efecto, llegado el 28, los 43 diputados presentes en la capital, en
su mayoría socialistas-revolucionarios de derecha, se dirigieron al palacio de
Táurida acompañados por 5.000 simpatizantes que en las pancartas pedían
«¡Todo el Poder para la Asamblea Constituyente!». Una vez frente al palacio,
los fusileros letones enviados por el Smolni para defender las puertas
permitieron la entrada de los diputados, ya que su misión era proteger la
Asamblea; mas como Uritski les exigiera la presentación de credenciales
y no fuera obedecido (antes bien, tomaran posesión del edificio esperando
llegaran otros más para abrir la Asamblea), el comisario de elecciones pidió
(36) LENIN: O. C, tomo XXVI, págs. 322-23.
111

a los soldados que disolvieran la reunión y reforzó la guardia exterior para
que no volviera a repetirse un nuevo intento.
Ante este hecho, Lenin ordenó la captura de algunos diputados kadetes
—P. Dolgoroukov, H. Kokoshkin y A. Shingariov—, recluyéndolos en la fortaleza
Pedro y Pablo, y firmó el mismo día un decreto contra los dirigentes
del Partido, declarándolos «enemigos del pueblo», al tiempo que pedía a los
Soviets locales vigilancia atenta contra todos los kadetes y los sometía al
tribunal revolucionario por estar en connivencia con la guerra civil que
habían desatado Kornílov y Kaledin. Este decreto, explicado por el mismo
Lenin en la sesión del TSHC del 1 de diciembre, fue sancionado por el alto
organismo de los Soviets como una «lucha sin cuartel contra la contrarrevolución
burguesa encabezada por el partido de los kadetes» y publicado dosdías
después, rechazando las protestas de los grupos políticos que «con sus
vacilaciones hacen frustrar la dictadura del proletariado y del campesinado
pobre» (37). Del discurso de Lenin, notable por su claridad, habilidad y
audacia, conviene recordemos unos párrafos, necesarios para comprender
su táctica:
«Si consideramos la Asamblea Constituyente al margen de la lucha
de clases que condujo a la guerra civil, se evidencia que no
conocemos otra institución más perfecta para manifestar la voluntad
del pueblo. Pero no hay que vivir en las nubes. La Asamblea
Constituyente deberá desempeñarse en medio de una guerra civil.
Y esta guerra civil la han iniciado los elementos burgueses y los
kaledinistas...»
«El Comité Central de los kadetes es el estado mayor político
de la clase burguesa... Nosotros ejecutamos el golpe de estado garantizando
que la Asamblea Constituyente no sería utilizada contra
el pueblo...»
«En nuestro decreto está clara, inequívocamente dicho, cuándo
será convocada la Asamblea Constituyente... Dijimos que cuando
haya 400 personas convocaremos la Asamblea Constituyente... Realizándose
las elecciones en diferentes fechas, había que determinar
el número de diputados necesarios para la sesión inaugural... Se
intentó aprovechar que la ley no fija el número para convocar la
Asamblea Constituyente con cualquier número de diputados...»
«... nosotros reprimiremos la resistencia de los pudientes con los
mismos medios con que ellos sofocaban al proletariado: otros medios
no han sido inventados todavía...»
(37) LENIN: O. C, tomo XXVI, pág. 334.

«...los kadetes, escudándose tras la consigna formalista democrática...,
empiezan en realidad una guerra civil.»
«Que sepa el pueblo que la Asamblea Constituyente se reunirá
no como lo quiso Kerenski. Hemos introducido el derecho de revocación
y la Asamblea Constituyente no será como la imaginó la
burguesía...»
«Diremos la verdad al pueblo. Les diremos que sus intereses
están por encima de los intereses de las instituciones democráticas...
» (38).
Como estas reflexiones no serían publicadas en Pravda hasta el 6 de diciembre
y creciera la inquietud de Lenin ante el descontento causado por
ei retraso de la Constituyente, decidió presentarse el día 2 en el II Congreso
Panruso de Diputados campesinos para insistir en sus razonamientos... Los
Soviets, creados desde abajo por las masas, eran superiores a los Parlamentos
y a las Asambleas Constituyentes... Puesto fuera de la ley el Partido
Constitucional Demócrata y dividido el Partido Socialista-Revolucionario,
era necesario realizar, en parte, nuevas elecciones que permitirían la apertura
de la Constituyente en cuanto llegaran los primeros 400 diputados. Los bolcheviques,
entretanto, seguirían luchando contra los que combatieran a los
Soviets levantando en la otra mano el mandato a la Constituyente.
No obstante estas aclaraciones, el rumor de que los bolcheviques retrasaban
la apertura de la Asamblea Constituyente al serles adversa su composición,
hizo que en Pravda del día 6 se publicara una nota del Consejo de
Comisarios del Pueblo, firmada por su presidente, declarando la falsedad
de la noticia, deliberada y malintencionadamente propalada por los enemigos
de los Soviets; recordando que por decreto del Gobierno ratificado por
el TSIK, la Constituyente sería convocada «inmediatamente después que la
mitad de los miembros de la Asamblea, o sea, 400 delegados, se registren en
la forma establecida en la oficina del palacio Tavrícheski» (39). Y no bas-
(38) Pravda, núm. 207, de 6 de diciembre; LENIN: O. C, tomo XXVI, págs. 335-37.
(39) LENIN: O. C, tomo XXVI, pág. 348. Astutamente —como observará el
lector—, Lenin ponía un nuevo estorbo a la convocatoria, asegurando gratuitamente
que los miembros elegidos llegarían a 800. W. H. Chamberlain estima que para
el 30 de diciembre habían sido elegidos 520 diputados; V. Serge asegura que fueron
elegidos más de 600, aunque 150 no tuvieron tiempo de trasladarse a Petrogrado;
O. H. Radkey calcula que los elegidos fueron 707, y Lenin, a fines de 1919, analizando
el concienzudo estudio de N. V. Sviatitski sobre los votos computados en
noviembre, los reduce a 600, al adjudicar un diputado por cada 60.000 electores de
los 36.262.560 votos emitidos.

tándole esta nota, en el Proyecto de llamamiento del II Congreso de Diputados
campesinos de toda Rusia al campesinado, incluyó este párrafo:
La Asamblea Constituyente debe expresar la voluntad del pueblo.
Quien abandonó el II Congreso de Diputados campesinos de
toda Rusia... es un traidor, no hay lugar para él en la Asamblea
Constituyente.»
«...los opositores a las decisiones del Segundo Congreso de los
Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia y del Segundo
Congreso de Diputados Campesinos de toda Rusia, sólo mediante
el engaño han podido introducirse en la Asamblea Constituyente
y, por lo tanto, es necesario una reelección de diputados» (40).

TESIS DE LENIN SOBRE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Durante la primera quincena de diciembre fueron llegando al Smolni
noticias más completas sobre los resultados de las elecciones en todo el territorio
nacional, viendo Lenin confirmadas sus impresiones crecientemente
pesimistas sobre la composición de la Asamblea. Los candidatos bolcheviques
habían triunfado fácilmente en Petrogrado, Moscú y sus provincias,
con gran ventaja sobre sus rivales inmediatos, los kadetes y, sobre todo,
frente a los socialistas-revolucionarios y los mencheviques; habían vencido
también en las ciudades industriales de la región central y en los sectores
septentrional y occidental del frente militar, así como en la flota del Báltico...
En un cálculo aproximado hecho por Lenin, los bolcheviques se habían
asegurado al menos 150 escaños... Pero los socialistas-revolucionarios de
todas las tendencias habían logrado ventaja extraordinaria en las regiones
agrarias y en los distritos campesinos, principalmente en la zona del Volga
y «tierra negra», en Siberia, en Ucrania y en Ural oriental, y en el resto
del ejército y de la flota... Con un total de más de 21 millones de votos,
bien podían concedérseles —cifras que serían muy inexactas— más de 350
diputados. En un cálculo aproximado que completaría después, podía prever
que los socialistas-revolucionarios conquistarían holgadamente la mitad de
los puestos, y que los bolcheviques no pasarían de la cuarta parte; el resto
se repartiría entre kadetes, mencheviques, grupos nacionalistas y otros de
menos importancia.
Ante esta perspectiva de la situación minoritaria bolchevique en la Asam-
(40) LENIN: O. C, tomo XXVI, págs. 352-53.
114
LENIN Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
blea Constituyente, Lenin tomó las medidas que juzgaba inaplazables paral
conjurar el peligro que amenazaba a su Gobierno, y el 11 de diciembre ••
reunió al C. C. del POSDR (b). Siguiendo la sumaria indicación del acta,
propuso en primer término la reestructuración del secretariado de la fraccióndel
Partido en la Asamblea, ya que no había elaborado aún los principios
que regirían su actuación, y sus miembros —incluido Kamenev— mantenían
un espíritu «demócrata burgués, sin tener en cuenta las condiciones reales delucha
de clases y de guerra civil». Una vez destituidos los miembros del;
secretariado, Lenin sugirió que se expusiera a la fracción, en forma de tesis,
la actitud del Partido respecto a la Constituyente, recordándole a sus miembros
la sumisión «de todos los organismos representativos al Comité Cen-=
tral», exigida por los estatutos; y a continuación pidió se designara un
miembro del mismo Comité Central para dirigir la fracción, así como la;
elaboración de un reglamento para su actuación (41).
Aprobadas por el Comité Central estas sugerencias, Lenin trabajó febrilmente
el día 12, escribiendo unas Tesis sobre la Asamblea Constituyente
que el 13 serían publicadas en el número 213 de Pravda. En ellas se mostraba
a todos, amigos y enemigos, el verdadero pensamiento del líder bol^
chevique. Dada la importancia de este documento, lo resumiremos respetando
el orden de las 19 Tesis; y al final haremos una síntesis sumaria quefacilite
al lector la comprensión. He aquí sus ideas:
1.a La socialdemocracia revolucionaria reivindicó la convocatoria de la,
Asamblea Constituyente porque Kerenski preparaba una falsificación dela
democracia y de las elecciones.
2.a Reclamándola desde el inicio de la Revolución de 1917, la social'-
democracia revolucionaria había insistido en que «la república de los sovietsera
una forma de democracia superior a la república burguesa ordinaria»
con su Asamblea Constituyente».
3.a Para el tránsito del régimen burgués al socialista, «la república de
los soviets es la única forma capaz de asegurar el tránsito menos doloroso
posible al socialismo».
4.a Se hace la convocatoria de la Constituyente «con arreglo a las listas
presentadas a mediados de octubre de 1917, en condiciones que imposibi^
litan... esa expresión exacta de la voluntad del pueblo en general y de las;
masas trabajadoras en particular».
5.a La representación proporcional manifiesta la voluntad del pueblo
«cuando las listas presentadas por los partidos responden a la división real
del pueblo en grupos políticos» y lo reflejan fielmente. Pero el Partido Socia-
(41) LENIN: O. C, tomo XXVI, págs. 358-59.
115

lista-Revolucionario presentó unas listas únicas a mediados de octubre y se
escindió después de las elecciones y antes de la apertura de la Constituyente.
6.a Las elecciones se celebraron cuando la gran mayoría del pueblo no
conocía todavía la extensión y el alcance de la revolución comenzada el 25
de octubre.
7.a La revolución de octubre que dio el poder a los soviets quitándoselo
a la burguesía para entregarlo al proletariado y a los campesinos
pobres, «atraviesa ante nuestra vista por sucesivas etapas de desarrollo».
8.a La revolución empezó el 24-25 de octubre en Petrogrado, cuando
ei II Congreso de los Soviets dio la mayoría al Partido Bolchevique y lo
elevó al poder.
9.a Durante noviembre y diciembre la revolución se apodera de «toda
la masa del ejército y de los campesinos, y se traduce ante todo por la destitución
o renovación de los viejos organismos directivos (Comités de ejército,
Comités Campesinos provinciales, Comité Ejecutivo Central del Soviet de
Diputados campesinos de toda Rusia, etc.), que constituían la expresión de
una etapa oportunista ya superada de la revolución, de su etapa burguesa
y no proletaria...».
10. El movimiento de las masas explotadas para crear de nuevo los
organismos dirigentes no ha terminado aún a mediados de diciembre.
11. El agrupamiento de las fuerzas de clase en lucha es, en noviembre
y diciembre, «radicalmente diferente del que pudo hallar su expresión en
las listas de candidatos» presentadas a mediados de octubre.
12. En Ucrania, Finlandia, Bielorrusia y Cáucaso se está realizando un
nuevo agrupamiento en el curso de la lucha entre el nacionalismo burgués
de la Rada ucraniana, de la Dieta finlandesa, etc., y el poder de los soviets
y la revolución proletaria y campesina.
13. La guerra civil, comenzada por la sublevación de los kadetes y de
Kaledin, ha agudizado la lucha de clases e imposibilitado resolver los problemas
más candentes de los pueblos de Rusia por una vía democrática
formal.
14. «Únicamente la victoria total de los obreros y campesinos sobre la
insurrección de los burgueses y de los terratenientes... puede garantizar de
hecho el triunfo de la revolución proletaria y campesina», porque la consigna
«Todo el poder a la Asamblea Constituyente», que no tiene en cuenta
el poder de los soviets ni las decisiones del II Congreso de los Soviets, se
ha convertido de hecho «en la consigna de los kadetes, de los kaledinistas
y de sus acólitos», y el pueblo empieza a comprender que la Asamblea
Constituyente quedaría «inevitablemente condenada a la muerte política si
se divorciase del poder de los soviets».
116
LENIN Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
15. Si durante las elecciones a la Constituyente vieron las masas populares
una política de lucha revolucionaria por la paz, fue porque en la revolución
de octubre había empezado ya esa lucha con la publicación de los
Tratados secretos, armisticio, etc.
16. Si ahora, por el cambio de circunstancias, la Asamblea Constituyente
está en conflicto con los intereses de las clases que el 25 de octubre iniciaron
la revolución socialista contra la burguesía, «es natural que los intereses
de esta revolución tendrán primacía sobre los derechos formales de la
Asamblea Constituyente».
17. «Todo intento, directo o indirecto, de plantear la cuestión de la
Asamblea Constituyente... desde un punto de vista jurídico formal, en los
marcos de la democracia burguesa corriente, sin tener en cuenta la lucha de
clases y la guerra civil, es una traición a la causa del proletariado».
18. La única posibilidad de resolver sin dolor la crisis que resulta de
la divergencia entre las elecciones de la Constituyente y la voluntad e intereses
del pueblo consiste en aplicar el derecho del pueblo a hacer nuevas
elecciones, en que la misma Constituyente acepte la ley del CEC relativa
a esas nuevas elecciones, y «declare reconocer sin reservas el poder de los
soviets, la revolución soviética, su política en el problema de la paz, de la
tierra y del control obrero y se coloque resueltamente al lado de los adversarios
de la contrarrevolución de los kadetes y de Kaledin».
19. Si no se cumplen estas condiciones, la crisis planteada «no podrá
resolverse más que por vía revolucionaria... Intentar atar, de cualquier manera
que sea, las manos del poder de los soviets en esta lucha sería hacerse
cómplice de la contrarrevolución» (42).
En estas diecinueve Tesis, tan lógicamente trabajadas desde su punto de
vista bolchevique —y callando que por muchos años había pedido con todos
los demócratas una Asamblea Constituyente—, Lenin recuerda que desde
marzo de 1917 había considerado la forma democrática de la república de los.
soviets como forma superior a la república burguesa con su Asamblea Constituyente,
porque aquélla podía asegurar el tránsito pacífico hacia el socialismo.
Las circunstancias, empero, en que se celebraron las elecciones determinadas
por Kerenski complicaron la dificultad del tránsito... Las listas
presentadas a mediados de octubre no respondían a la realidad política a mediados
de noviembre, porque los socialistas-revolucionarios se hallaban divididos;
el pueblo no había comprendido el cambio que entrañaba la revolución
de octubre; en Ucrania, Finlandia, Bielorrusia y Cáucaso estallaba la
lucha entre el nacionalismo burgués y la revolución proletario-campesina; la
(42) LENIN: O. C. tomo XXVI, págs. 360-64.
117
MANUEL FOYACA DE LA CONCHA
guerra civil, promovida por kadetes y kaledinistas, impedía una solución democrática
formal de los problemas; el ejército y los campesinos, aceptando
el Gobierno bolchevique creado por el Congreso de los Soviets, habían sustituido
los viejos organismos directivos, de inspiración burguesa, por agrupaciones
de otras fuerzas radicalmente diferentes... En tales condiciones, la
entrega de la soberanía a la Asamblea Constituyente —consigna democrática
burguesa— estaba rebasada, porque los intereses socialistas de la alianza obrero-
campesina eran ya incompatibles con los de la burguesía... Y si esto era
así, la solución incruenta de la crisis exigía nuevas elecciones para la Constituyente,
o que la ya elegida acatara el poder de los soviets y su revolución.


OPOSICIÓN DE LOS SOCIALISTAS-REVOLUCIONARIOS
A LOS BOLCHEVIQUES

Entretanto, ¡os socialistas-revolucionarios, que como partido dominarían
la Asamblea Constituyente y que desde el 9 de diciembre contaban con tres
miembros en el Consejo de Comisarios del Pueblo —Kolegáen en Agricultura,
Steinberg en Justicia y Proshián en Correos y Telégrafos, todos pertenecientes
al ala izquierda—, se dispusieron a defender el triunfo con todos los medios
a su alcance.
La organización militar del partido trataba de servirse de los regimientos
Semenosvski y Preobrazhenski, donde contaban con 600 afiliados. Confiaban
también en una compañía de autoblindados, y, con pretexto de mejorar su
formación en una supuesta Universidad popular de soldados, acababan de
traer del frente algunas decenas de simpatizantes. Disponían, además, de la
Organización de Combate dirigida por el terrorista Onipko. Formando un
Comité de Defensa de la Constituyente e instalados en las proximidades del
Palacio de Táurida, los diputados que iban llegando a Petrogrado empezaron
a redactar un proyecto de Constitución y algunas leyes, bajo la dirección
de Chernov y de Avxéntiev, más vigilados por el Smolni, que había intervenido
los teléfonos... Tan confiados estaban los eseristas en su fuerza en
la Constituyente, que rechazaron el apoyo de una huelga que les ofreció la
Federación de Funcionarios y Empleados para maniatar al Gobierno... ¡No
era necesaria, porque los bolcheviques no se atreverían a enfrentarse con la
votación del pueblo! (43).
(43) B. SOKOLOV: Zashchita Uchreditelnogo sobranija (La defensa de la Asamblea
Constituyente), en Archiv Russkoj Revoljucii, vol. XIII, Berlín, 1924, y V. SERGE:
El año I de la revolución rusa, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1972, págs. 142 y sigs.
118
LENIN Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Pero Lenin, por su parte, no permanecía inactivo frente a las posibles
actividades contra su política. El 7 de diciembre había pasado una nota al
camarada Dzerzhinski con un proyecto de Decreto sobre la lucha con los
saboteadores y contrarrevolucionarios, con penas severísimas que servirían
de pauta para los funcionarios de la Cheka. La seriedad con que Lenin respaldaba
este trabajo encomendado a Dzerzhinski se vería algunos días después,
en un episodio protagonizado por el nuevo comisario de justicia, I. Z. Steinberg...
En la noche del 18 al 19 de diciembre, agentes de la Cheka arrestaron
en la «Libre Sociedad Económica» a un grupo de la «Unión por la defensa de
la Asamblea Constituyente», que, al parecer, deliberaban sobre la apertura
inmediata de las sesiones, y avisado el Consejo de Comisarios del Pueblo
determinó detenerlos para esclarecer su identidad. Steinberg, acompañado de
Karelin, acudió al lugar de los hechos y, lejos de cumplir la decisión del
Gobierno, ordenó su libertad, por lo que al día siguiente, reuniendo de nuevo
a los comisarios del pueblo, Lenin acusó a Steinberg de actuación arbitraria
e ilegal, porque cualquier cambio de las decisiones de la Comisión presidida
por Dzerzhinski (como de las otras Comisiones nombradas por el Soviet),
sólo podrían realizarse por un recurso elevado al Consejo de Comisarios y
no por una disposición personal del titular de justicia, tanto más que el
arresto había sido confirmado por el Gobierno en pleno (44).
Zanjado este incidente sin mayores consecuencias con el comisario de
justicia y los socialistas-revolucionarios, el día 23, preocupado el Gobierno
por las muestras de agotamiento que observaba en Lenin, acordó concederle
varios días de descanso, y el domingo 24, acompañado de Krúpskaia y de
su hermana María, salió para Finlandia hasta el 28 en que regresó a Petrogrado,
donde le esperaban los últimos y más graves incidentes sobre la
Asamblea Constituyente... El primero, un atentado frustrado el 1 de enero
de 1918, cuando terroristas contrarrevolucionarios dispararon sobre su automóvil,
al volver de un mitin en la Escuela de Equitación Mijáilovski.

«DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL PUEBLO TRABAJADOR
Y EXPLOTADO»

En estos primeros días de enero Lenin escribió un documento que habría
de comprometer a la Asamblea Constituyente, convocada al fin para el día 5.
Sería una Declaración de los derechos del pueblo trabajador y explotado,
aprobado por el TSIK el 3 y publicado en Pravda el 4.
(44) LENIN: O. C, 5." ed. italiana, Roma, 1968, vol. 42, pág. 20.
119
MANUEL FOYACA DE LA CONCHA
El escrito constaba de cuatro partes de desigual extensión. En la primera,
proclamada la República de los Soviets de Diputados obreros, soldados y
campesinos, constituida por «libre unión de naciones libres» como Federación
de Repúblicas Soviéticas nacionales, se declaraba que todo el Poder pertenecía
a los soviets. En la segunda se definía la misión esencial de la República
Soviética de Rusia, enumerando sus principales objetivos: abolición
de toda explotación del hombre por el hombre, supresión de la división de
la sociedad en clases, represión implacable de la resistencia de los explotadores,
organización socialista de la sociedad y victoria del socialismo en todos
los países y, en consecuencia, sería de competencia de la Asamblea Constituyente
la abolición de la propiedad privada de la tierra, la confirmación
de las leyes dadas por los soviets sobre el control obrero y el Consejo Superior
de Economía del Pueblo, la ratificación de la adjudicación de los
bancos a la propiedad del Estado obrero y campesino, el establecimiento del
trabajo obligatorio para todos y el armamento de los trabajadores con el
desarme de las clases poseedoras, junto con la formación de un ejército rojo
socialista de obreros y de campesinos. En la tercera parte se formulaban
las líneas generales de la política exterior de la República Soviética, pidiendo
primeramente la solidaridad de la Asamblea Constituyente con las directrices
dadas (ruptura de los Tratados secretos, fraternización de los ejércitos en
guerra, paz democrática sin anexiones ni indemnizaciones y respetando la
autodeterminación de las naciones), renuncia a la bárbara política internacional
burguesa que explotaba a las colonias y a los países pequeños, disponiendo
consiguientemente la independencia de Finlandia, la libertad de
Armenia y el retiro de las tropas rusas del territorio persa; y en lo económico,
anulación de los empréstitos de los Gobiernos del zar para romper los lazos
del capital financiero internacional. Finalmente, en la parte cuarta, puntualizando
la dependencia de la Asamblea Constituyente —elegida con listas
confeccionadas con anterioridad a la revolución de octubre— del poder de
los soviets, incluyó Lenin estos párrafos:
«El poder debe pertenecer completa y exclusivamente a las masas
trabajadoras y a sus representantes plenipotenciarios, los Soviets
de Diputados obreros, soldados y campesinos.»
La Asamblea Constituyente estima que «sus funciones se limitan
a establecer las bases fundamentales de la transformación socialista
de la sociedad... y de la Federación de Repúblicas Soviéticas de
Rusia» (45).
(45) LENIN: O. C. tomo XXVI, págs. 405-407.
120

Esta Declaración, leída en las páginas de Pravda del día 4, causó un revuelo
extraordinario entre los diputados que se reunirían al día siguiente en
el Palacio de Táurida para abrir la Asamblea Constituyente... El atentado
fallido contra Lenin en la noche del 1 y la aplastante mayoría de los antibolcheviques
como resultado de las elecciones daban base a los rumores que
corrían sobre el gravísimo conflicto entre los soviets y la Constituyente. Se
decía que Gotz preparaba una manifestación que acudiría al Palacio de Tárida
en apoyo de los diputados, al tiempo que trece autoblindados atacarían
al Smolni con la ayuda de algunos regimientos eseristas; que el grupo terrorista
de Onipko preparaba el secuestro de Lenin y de Trotski con la complicidad
del chófer de Lenin y del portero de una casa que Lenin frecuentaba,
aunque a última hora todo quedara desmentido por miedo a las represalias
bolcheviques.
El Gobierno, decidido a no dejarse sorprender, tomó las medidas de
seguridad que estimó necesarias para mantener el orden en el Palacio de
Táurida y sus alrededores. En la mañana del 5, desde muy temprano, montaron
guardia los fusileros letones reforzados por 2.000 marinos, transportados
desde Helsingfors por los barcos de guerra «República» y «Aurora», que,
con otras unidades ligeras, entraron en el Neva. En total, según versión del
jefe militar bolchevique Kousmine, para dominar los posibles disturbios el
Smolni había movilizado 3.000 soldados y marinos y 5.000 guardias rojos.
Sin embargo, pese a todas estas precauciones, ya en la mañana grupos de
obreros y estudiantes concentrados en el Campo de Marte por consigna del
Comité Ejecutivo del Soviet campesino se dirigieron hacia el Palacio de
Táurida, apilándose en las calles adyacentes; mas dispersados a tiros por los
fusileros, tuvieron ocho o nueve muertos y unos veinte heridos (46). Una
hora después, otro grupo, con pancartas que pedían «Todo el poder para la
Asamblea Constituyente», fue también violentamente rechazado al llegar al
palacio, y los letones quemaron las pancartas.

APERTURA DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Al acercarse el mediodía, hora señalada para la apertura, los diputados
entraron lentamente en el Palacio de Táurida por la puerta principal, siendo
sus credenciales minuciosamente examinadas por los soldados y marinos de
Uritski que ocupaban la entrada y las galerías. Y cuentan los testigos que
(46) V. BONTCH-BROUÉVICH : Na boiévikh Postkha revoliutsi (En la avanzada de
la revolución), Moscú, 1930, pág. 240.
121
MANUEL FOYACA DE LA CONCHA
muchos diputados —dispuestos a un encierro— llevaban provisiones, e incluso
algunas velas, por si las necesitaran para alumbrarse en la noche. Hacia
la una, la mayoría ocupaba los escaños, notándose la ausencia de la minoría
kadete y de los bolcheviques, que se habían reunido en otra sala.
Hacia las dos, Lenin, acompañado por Krúpskaia, María I. Uliánov y
V. Bontch-Brouévich, partió del Smolni para entrar en el Palacio de Táurida
por la puerta de atrás, instalándose en una estancia contigua a aquella en
que los diputados bolcheviques, presididos por la Iakovlieva, discutían si la
Asamblea había de ser disuelta antes o después de iniciada la sesión; pero
Lenin decidió el asunto comentando con Bontch-Brouévich: «Ya que cometimos
la tontería de permitir se reuniera esta Asamblea, es necesario asistir
a la inauguración. En cuanto a la clausura..., ya veremos.» Antes de las
cuatro ordenó a los bolcheviques que fueran a la sala de sesiones, y él les
siguió al poco rato, después de procurarse una pistola, porque la suya, en un
descuido, se la acababan de robar del bolsillo del abrigo que había dejado
en una percha. Una vez en la Asamblea, «sentándose nerviosamente —observó
su íntimo Bontch-Brouévich— cruzó las manos y volviendo la cabeza
a todas partes examinó a los presentes» (47).
Pasadas ya las cuatro de la tarde, uno de los diputados propuso se abriera
la sesión bajo la presidencia del diputado de mayor edad, y el socialistarevolucionario
de derechas Serguei Shvetsov subió al estrado entre el griterío
de los bolcheviques y de los socialistas-revolucionarios de izquierda; pero
Svérdlov le arrebató la campanilla para inaugurar la Asamblea como presidente
del Comité Ejecutivo Central de los soviets. En un breve discurso recordó
cómo la revolución de octubre hizo en realidad, en Rusia, la revolución
socialista que se extendería por el mundo; continuó pidiendo la ratificación
por la Asamblea de todos los decretos del Gobierno soviético y
terminó leyendo la Declaración de los Derechos de los Pueblos explotados
de Rusia, exigiendo se aprobara inmediatamente... Pero la mayoría no aceptó
estas prisas y pidió que antes se eligiera la presidencia de la Asamblea
Constituyente. Hecha la votación, V. Chernov obtuvo 244 votos y María
Spiridónova 153; estos últimos de los bolcheviques y socialistas-revolucionarios
de izquierda. El recuento demostraba la verdadera significación de la
Asamblea que se había constituido: de 397 diputados presentes, Lenin sólo
podía contar con 153 (el 38 por 100), y no todos seguros.
Iniciado el turno de discursos programáticos, Chernov empezó conciliador
en un intento de ganarse la benevolencia bolchevique. Evocó el espíritu
de Zimmewald, dio sus preferencias a una paz general y no separada, des-
(47) V. BONTCH-BROUÉVICH, op. cit., págs. 254-56.
122

cribiendo el ejército socialista que se crearía; propuso una Constitución que
facilitara la colaboración entre los soviets y las Constituyentes de las nacionalidades;
proclamó la libertad de Ucrania y de los musulmanes rusos; pidió
una República Federativa Popular; propuso construir el socialismo de un
modo paulatino, sin miseria, estableciendo el control de la producción en
la República del trabajo, y aprobó la nacionalización de la tierra sin indemnizaciones
y su repartición entre los campesinos... Pero su discurso, largo y
deshilvanado, fue replicado por Bujarin, brutalmente conciso: ¿Cómo podía
Chernov querer el socialismo mientras colaboraba con la contrarrevolución?
¿Acaso sugería un socialismo para dentro de doscientos años?... «Que
las clases dirigentes y sus auxiliares tiemblen ante la revolución comunista.
¡Los proletarios sólo pueden perder en ella sus cadenas!»
Tsereteli, único menchevique presente, afirmó que no era socialista quien
pretendiera implantar el socialismo sin pasar por la democracia, y observó
que las tierras que se repartieran irían a manos de los kulaks, que poseían
los instrumentos de trabajo. Y como al minimizar los logros obtenidos en los
intentos de organizar la industria con normas socialistas le interrumpieran
objetando que había «sabotajes», calificó de incompetencia «atribuir el fracaso
del experimento al sabotaje de la burguesía». Denunció después la división
que existía en el país, la destrucción de la libertad y la imposibilidad
de lograr una paz democrática mientras reinara la anarquía y la guerra civil
y concluyó pidiendo una conciliación general en el seno de la Asamblea.
Terminada la intervención de Tsereteli hablaron otros muchos oradores
acaloradamente, hasta que, cerca de las once de la noche, los bolcheviques
pidieron que se votara de una vez la Declaración que había leído Svérdlov;
pero los socialistas-revolucionarios, sin hacerles caso, continuaron exponiendo
su programa... Agotado, al fin, el tema, la presidencia propuso a la Asamblea
se eligiera entre el programa bolchevique y el de los socialistas-revolucionarios...
Lenin, entretanto —según observaciones recogidas por D. Shub—,
no había querido intervenir. Sentado cerca de la tribuna, con sarcástica sonrisa,
decía de vez en cuando un chiste irónico; después se arrellanó en un
banco y simuló dormir; al fin, cansado, se levantó y abandonó el salón (48).
Concluida la votación sobre el programa, el de los socialistas-revolucionarios
tuvo 237 votos favorables y el de los bolcheviques 136... Entre las dos votaciones
realizadas, la de la presidencia y la del programa, Lenin había perdido
17 votos. Aclarado este primer tema, tras ocho horas continuas de sesión,
Chernov concedió un receso.
(48) D. SHUB: Lénine, Ed. Gallimard, 1972, págs. 244-45.
123

DISOLUCIÓN DE LA ASAMBLEA

Reunida la fracción bolchevique durante el descanso y examinando la
orientación que tomaba la Asamblea, se decidió la retirada, por lo que Lenin
redactó una nota que sería leída al reanudarse la sesión. Y, en efecto, llamados
los diputados al salón a la una de la madrugada del día 6, Raskólnikov
dio lectura a esta declaración:
«Una enorme mayoría de la Rusia trabajadora exigió a la
Asamblea Constituyente que reconociera las conquistas de la gran
revolución de octubre... El Comité Ejecutivo Central de Rusia...
propuso a la Asamblea someterse a esta voluntad. Sin embargo»
la mayoría de la Asamblea Constituyente... rechazó la proposición...
La Asamblea Constituyente... es el resultado de la correlación
de fuerzas existentes antes de la gran revolución de octubre... Representa
el ayer y trata de obstaculizar el camino del movimiento
obrero y campesino.
Todo un día de discusiones ponen en evidencia que el partidode
los socialistas-revolucionarios de derecha... alimenta al pueblo
con promesas..., pero, de hecho, ha resuelto luchar contra el poder
de los soviets...
No deseando encubrir, ni por un minuto, los crímenes de los
enemigos del pueblo, declaramos que hacemos abandono de la
Asamblea Constituyente con el propósito de delegar en el poder
soviético la definitiva solución del problema creado por la parte
contrarrevolucionaria de la Asamblea Constituyente» (49).
Y seguidamente, retirándose de la sesión los diputados bolcheviques, Lenin
le entregó una instrucción escrita a Anatoli Yeléznikov, que mandaba las
tropas que custodiaban la Asamblea, ordenándole no intervenir mientras
durara la primera sesión, pero una vez terminada que a nadie permitiera
volver a entrar en el Palacio de Táurida...
Ausentes los bolcheviques y pasando la Asamblea a discutir el «orden
del día», de nuevo los oradores se sucedieron en la discusión de los temas,
continuamente interrumpidos por los soldados y marinos que ocupaban las
tribunas públicas. Al poco tiempo, también los socialistas-revolucionarios de
izquierda, leyendo otra declaración semejante a la de los bolcheviques, salieron
del salón...
(49) LENIN: O. C.t tomo XXVI, págs. 410-11.
124
LENIN Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
La sesión, no obstante, continuó, tomando tres acuerdos: dar una Ley
Agraria que desarrollara lo dispuesto por el decreto sobre la tierra del II Congreso
de los Soviets; comunicar a los aliados que la Constituyente lamentaba
que las negociaciones con Alemania se limitaran a una paz separada, por lo
que, aceptado el armisticio, proponían una Conferencia Socialista Internacional,
y proclamar a Rusia como República Democrática Federal... Pero
olvidando entonces Yeléznikov —cerca de las cuatro y media— las órdenes
estrictas recibidas de Lenin decidió poner fin a tan largas discusiones, y
subiendo al estrado mientras Chernov leía el texto de la ley Agraria le invitó
a suspender la sesión «porque la guardia estaba ya cansada...». Chernov
aceleró la lectura y la nueva ley fue aprobada por unanimidad. Mas presionado
de nuevo por Yeléznikov, levantó la sesión, citando a los diputados
para el mediodía. Los diputados abandonaron el palacio cerca ya de las cinco
para descansar unas horas, y cuando al mediodía volvieron para celebrar la
segunda sesión de la Asamblea encontraron las puertas cerradas, custodiadas
por soldados y con dos cañones que impedían la entrada (50).
Reuniendo el Consejo de Comisarios del Pueblo en la mañana del día 6,
Lenin puso a discusión unas Tesis que, aprobadas separadamente, servirían
de base al proyecto de decreto de disolución de la Asamblea Constituyente.
En ellas, repitiendo y ampliando ideas ya expuestas en sus Tesis sobre la
Asamblea Constituyente a mediados de diciembre, explicaba las razones que
obligaban a disolver la Asamblea.
— Creados los Soviets de obreros, soldados y campesinos como única
organización de masas capaz de dirigir la lucha de clases hasta la completa
emancipación política y económica, se habían multiplicado y afianzado, repudiando
la conciliación con la burguesía y el parlamentarismo democráticoburgués
para liberar a los oprimidos. Consumando esta ruptura, la revolución
de octubre había puesto en manos de los soviets el poder.
— La Asamblea Constituyente, elegida con listas anteriores al 25 de octubre,
expresaba la correlación política durante la conciliación kadete, por
lo que, como «coronamiento de la república parlamentaria burguesa», se
había interpuesto «en el camino de la revolución de octubre y del poder de
los soviets».
(50) M. POKROVSKIJ y J. JAKOVLEV : Vserossíjkoe Echreditelnoe Sobranie (La Asamblea
Constituyente Panrusa), Moscú, 1920, págs. 112-13; V. SERGE: El año I de la
revolución rusa, Madrid, 1972, págs. 137-51; W. H. CHAMBERLIN: Storia delta Rivoluzione
Russa, Einaudi, Turín, 1966, págs. 357-82, y MARK VICHNIAK: Vseroiidiskoe
Outchreditelnoie Sobrania, París, 1932, págs. 98-116.
125

— La represión de los explotadores (opuestos a la revolución de octubre)
facilitó «el comienzo de la revolución socialista», dirigida por los soviets
como instituciones de clase, ya que sólo ellos podían vencer la resistencia
y «echar los cimientos de la sociedad socialista». Y, en consecuencia, renunciar
al poder de los soviets en favor del parlamentarismo burgués y de la
Constituyente equivalía al hundimiento de la revolución obrero-campesina
de octubre.
— La Asamblea Constituyente, con mayoría de socialistas-revolucionarios
de derecha, no había aceptado el programa del poder soviético ni la DecJaración
de los Derechos del Puebo trabajador y explotado, por lo que la
abandonaron las fracciones bolchevique y socialista-revolucionaria de izquierda,
que constituyen la mayoría de los soviets. En tales circunstancias, la
Asamblea Constituyente servía de pantalla a mencheviques y eseristas de
derecha para continuar por otra vía su lucha por el derrocamiento del poder
soviético.
— Y por estas razones (concluía el proyecto de decreto) se disponía la
disolución de la Asamblea Constituyente (51).
Estas Tesis, discutidas y aprobadas por el Consejo de Comisarios del
Pueblo, fueron sancionadas en forma de decreto por el Comité Ejecutivo
Central de los soviets en la noche del 6. En su discurso Lenin insistió en
la incompatibilidad de los soviets con la supervivencia de la sociedad burguesa,
que al comprometer a Rusia en los sufrimientos de la guerra, había
facilitado la revolución social. Los bolcheviques habían pedido, ciertamente,
la convocación de la Asamblea Constituyente, pero en la alternativa de elegir
entre los soviets y las instituciones del zarismo y de la república de Kerenski,
habían optado por los soviets, aunque respetuosos con la voluntad del pueblo
permitieron se reuniera la Asamblea. Mas convencidos de las verdaderas
intenciones de los contrarrevolucionarios y respetando de nuevo el sentir del
pueblo, la disolvieron para que los soviets asumieran todo el poder..., y cerrando
patéticamente su discurso, explicó:
«Cuando llegué al Palacio Tavrícheski, desde el Smolni, pleno,
brillante de vida, me sentí como si estuviera entre cadáveres y momias...
La entrega de todo el poder a la Asamblea Constituyente
no es otra cosa que una componenda con la maligna burguesía. Los
soviets rusos ponen los intereses de las masas trabajadoras muy por
encima de los intereses de la coalición traicionera, vestida con traje
nuevo. Se exhala el olor a viejo, a antiguo, a moho de los discursos
(51) LENIN: O. C, tomo XXVI, págs. 415-17.
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de Chernov y Tsereteli, caducos dirigentes que continúan sus lamentos
plañideros sobre el cese de la guerra civil. Pero mientras exista
Kaledin, y mientras la consigna 'Todo el poder a la Asamblea Constituyente'
encubra la consigna 'Abajo el poder soviético', no se podrá
evitar la guerra civil: ¡por nada del mundo entregaremos el poder
soviético!... La Asamblea Constituyente se disuelve y la República
soviética revolucionaria triunfará pese a todo» (52).
Pasados dos días, Máximo Gorki escribiría en Nóvala Zhis del 9 el epitafio
de los que habían muerto el día 5, acribillados por los «defensores del
Gobierno del pueblo»:
«Desde hace un siglo, los mejores hijos de Rusia han vivido para
la idea de una Asamblea Constituyente, el órgano democrático que^
daría al país la posibilidad de expresar su voluntad con toda libertad.
Por esta idea millares de intelectuales y decenas de millares de
obreros y campesinos han muerto en prisión, deportación o en las
mazmorras, han sido ahorcados o fusilados... Pravda miente cuando
dice que la manifestación fue organizada por la burguesía, los banqueros,
etc. Ella no ignora que los obreros de las fábricas de Vassiliotrovsk,
de Viborg y de otros barrios industriales desfilaron con
banderas rojas del Partido Social Demócrata de Rusia. Estos obreros
fueron muertos. Y por grandes que sean las mentiras de Pravda
no podrá disimular este hecho ignominioso» (53).
Pero Lenin, aferrado a sus ideas, contestaría el día 13, en el Congreso Panruso
de los ferroviarios, a quienes le reprochaban el no haber recurrido a un
referéndum antes de disolver la Asamblea Constituyente, o convocado otra:
«No, camaradas; ni un referéndum ni una nueva Asamblea Constituyente
pueden ayudar a solucionar nada... Debo señalar que la
Asamblea Constituyente y el referéndum están estructurados de
acuerdo a los viejos modelos del parlamentarismo burgués, y la votación
popular, gracias al dominio del capital, se ve forzada a tomar
en cuenta y a negociar con él... La Asamblea Constituyente y los
refrendos de viejo molde se proponían como objetivo aunar las voluntades
de toda la nación y hacer posible que vivan en buena amis-
(52) LENIN: O. C, tomo XXVI, págs. 418-22.
(53) D. SHUB: Lénine, pág. 348.
127
MANUEL FOVACA DE LA CONCHA
tad lobos y ovejas, explotadores y explotados. No, eso nosotros no lo
queremos... Nosotros necesitamos no una representación burguesa,
sino una representación de los explotados y de los oprimidos que
luche despiadadamente contra los explotadores. Tal es el propósito
del Poder soviético, en el que no caben ni el parlamento ni el referéndum
» (54).
Para quien desde el principio haya seguido atentamente el desarrollo y la
manifestación del pensamiento de Lenin, no cabe ya formulación más clara
de sus verdaderos objetivos, ni repudio más completo de todo intento de
conciliación... Superada la larga etapa de preparación del asalto y conquistado
ya el Poder, Lenin podía proclamar la dictadura del proletariado sin
eufemismos democráticos, rechazando la Asamblea Constituyente... Y por
ello, molesto en el III Congreso Panruso de los Soviets el 11 de enero, porque
al informar sobre la actividad del Consejo de Comisarios del Pueblo había
encontrado alguna resistencia su afirmación de que para llegar al socialismo
no había otro camino que «la dictadura del proletariado y la inexorable represión
del dominio de los explotadores», lanzó a la Asamblea este exabrupto,
que fue acogido —según las actas— con «atronadores aplausos»...
«Camaradas: Cada vez que abordo este tema, en la presente
reunión o en el Comité Ejecutivo Central, oigo de tiempo en tiempo,
desde el sector de la derecha de la asamblea, exclamaciones de
'dictador'. Sí: 'cuando éramos socialistas', todos reconocían la dictadura
del proletariado; hasta la mencionaban en sus programas, se
indignaban ante la difundida idea de que es posible cambiar la opinión
de la gente y demostrar que no se debe explotar a las masas
trabajadoras, que eso es pecaminoso y vergonzoso y que entonces
se implantará el paraíso en la tierra. No, esa idea utópica ya hace
tiempo que ha sido derrotada en teoría, y nuestra misión es derrotarla
en la práctica.»
«No es posible imaginar el socialismo servido en bandeja por
los señores socialistas; eso no sucederá. En la historia aún no se
ha resuelto ninguna cuestión referente a la lucha de clases sin violencia.
¡Y cuando esa violencia se ejerce por las masas trabajadoras
explotadas contra los explotadores, nosotros apoyamos la violencia!
» (55).
(54) LENIN: O. C, tomo XXVI, págs. 476-77.
(55) LENIN: Informe sobre la actividad del Consejo de Comisarios del Pueblo, en
O. C, tomo XXVI, pág. 440.

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