sábado, 5 de mayo de 2012

¿Por qué socialismo? Albert Einstein


¿Por qué socialismo?

Albert Einstein

Primera Edición: En Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949.
Digitalización y Fuente: Unión de Juventudes Socialistas de Puerto Rico.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, 2000.






¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que si.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil por que la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana --como es bien sabido-- ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó "la fase depredadora" del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por si mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y --si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos-- son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: "¿porqué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?"

Estoy seguro que hace tan sólo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de éstos diferentes, y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto "sociedad" significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por si mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la "sociedad" la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra "sociedad".

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido -- exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral ha hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos -- que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos -- en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es sólo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo -- no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción --es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional-- puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré "trabajadores" a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción -- aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es "libre", lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de "contrato de trabajo libre" para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo "puro". La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un "ejército de parados". El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?


LA LUCHA CONTRA LA ACE, EL PROCESO ELECTORAL Y EL RELEVO DE COMITÉ EJECUTIVO DE LA SECCIÓN XII:


LA LUCHA CONTRA LA ACE, EL PROCESO ELECTORAL Y EL RELEVO DE COMITÉ EJECUTIVO DE LA SECCIÓN XII:







Es imposible, sería cegarnos, amarrarnos de pies y manos; hablar del relevo de Comité Ejecutivo Seccional de la Sección XXII como un particular abstracto, sin tomar en cuenta el contexto político nacional que deviene contra la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación y su independencia de clase.

I.                    El proceso electoral de 2012

En tanto el 2012 suena las campanas de la parafernalia electoral, el derroche de recursos; pero también el cambio de sexenio, significa también el cambio e intercambio de amarres entre las mafias que dominan la vida política de nuestro país. Los sindicatos no están exentos ni son ajenos a lo antes mencionado; mucho menos un sindicato dominado por una bola de oportunistas y charros como lo es el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación; esto salvo la gran resistencia que han llevado cientos de miles de maestros adheridos a la CNTE con sus excepciones que a veces llegando a las cúpulas, o ligadas a ese interés electoral, están dispuestos a “negociar”, o mejor dicho a entregar las conquistas históricas de los trabajadores de la educación a cambio de un hueso, aunque sea chiquito para lamerlo donde nadie los pueda ver.

II. Cerrazón a escuchar a las bases

Tomando en cuenta la última jornada de lucha de la coordinadora (CNTE), los nulos resultados, y el temor del CES de la Sección XXII de contarle a las bases lo que realmente sucedió en las mesas de negociación, o lo que fue evidente para nosotros: el pueblo que cree en la justa causa de la CNTE y las bases de la Sección XXII. Se hizo evidente el temor del CES o su estupidez para no escuchar a las bases, de no bajar a los plantones para consultar el rumbo y devenir de esta pasada jornada de lucha. Si se hubiera consultado realmente a las bases, esta jornada se hubiese prolongado cuando menos un día, o quizá hasta una semana más, dado que se trata de la lucha más importante quizá en toda la historia de la Sección XXII o de la CNTE misma; puesto de lo que se trata ahora no es sólo de mejoras salariales, o en el plano educativo, sino que se trata de la existencia misma de la fuente de trabajo de los profesores de todo el país y la pérdida de todos los derechos ganados en al menos tres décadas de lucha.

III. Cambio de Comité Ejecutivo Seccional

El cambio, o relevo del Comité Ejecutivo Seccional de la sección XXII será el accidente que manifieste la preponderancia de las corrientes y los intereses arriba señalados, los cuales tienen siempre un trasfondo económico; recordemos y nunca podemos dejar de recordar que la política es economía concentrada. En breves palabras, este cambio es una supeditación de los primeros dos puntos arriba señalados, se determinará si triunfa la voluntad de las bases, entre las cuales incluso aunque naciese otro “Comité de la Esperanza”, esta se puede trastocar rápidamente en oportunismo y degeneración política. Aquí el punto de vital relevancia son los mecanismos mediante los cuales las bases, es decir la sección en sí y no los grupos corruptos debe ser quien determine el rumbo y los mecanismos mediante los cuales el Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación podrán avanzar para amarrar de pies y manos a los charros democráticos, pero sobre todo impedir su continuidad; a la vez que estos mecanismos dificulten la corrupción de los ideales de la CNTE y el MDTEO, sus mecanismos democráticos y permitan a las bases derribar fácil y coherentemente a los grupos neocharros dentro de la misma Sección XXII.  Esto facilitaría el camino democrático para la sección XXII, pero de hecho se debería anotar en los mecanismos de toda la CNTE en su próximo congreso político para evitar mayores degeneraciones que obstaculicen el camino a una nueva insurrección como la de 2006 que de tener fuerza la CNTE podría reproducirse en otros estados de la república.

IV. El perredismo, el reformismo y los amantes de AMLO

Se ratifica a la CNTE y sus principios, con independencia de los partidos políticos. No apoya a ningún candidato. Acuerdos de la última Asamblea Nacional Representativa de la CNTE

La burguesía se ha dado cuenta de esto, por el mismo motivo, a través de los partidos electorales, tratará de dividir y polarizar a la coordinadora (CNTE) a través de la sección XVIII de Michoacán y su dirigente Jorge Cázares, lo mismo sucede con parte de la Sección IX y XI del Distrito Federal. Bajo la apariencia de un gobierno democrático en el D.F., que supuestamente es el mal menor, muchos compañeros justifican su ceguera y su estupidez argumentando que de no estar con ningún partido electoral (es decir, respetando los principios políticos de la CNTE) se estaría haciendo el juego a la derecha. La conclusión lógica (falsa por cierto) de ello sería que sólo violando los principios fundamentales de la CNTE le haremos el juego a la “izquierda” electoral, una política sin principios. Ellos dicen que el mal menor proviene de un partido que en el poder (el PRD) sólo ha conocido ataque tras ataque a la educación pública, específicamente en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y en el Instituto de Educación Media Superior del Distrito Federal donde Marcelo Ebrard impuso una directora priísta, así como toda la política antisindical del Gobierno del Distrito Federal. El gobierno perredista de Guerrero también ha demostrado de lo que es capaz de hacer en contra del normalismo y contra los pueblos como en el caso del proyecto de presa La Parota, o mencionar la represión brutal del perredista Lázaro Cárdenas a los mineros de Lázaro Cárdenas en el año 2006, o la represión de los gobiernos municipales perredistas contra San Salvador Atenco en el mismo año en complicidad con el priísta estatal y el panista nacional, todos en un solo cantar contra los de abajo a favor de los intereses transnacionales de los de arriba.

La experiencia de la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) por recuperar su fuente de trabajo, nos deja la experiencia de que la vía parlamentaria está cerrada para los sindicatos, cuando cerca de 3 millones de personas apoyamos a este sindicato en la mencionada lucha, el Secretario General del SME: Martín Esparza Flores, optó por buscar el apoyo de AMLO asegurando tener el apoyo de todos los partidos en las dos cámaras de “representantes” (diputados y senadores). La experiencia del año 2006 demostró que ser dóciles con el enemigo, llevó al movimiento de AMLO como el de Cárdenas a la derrota, específicamente su política pacifista, sumisa, servil y entreguista. Esta táctica la repitió el SME teniendo como cosecha otra derrota histórica del proletariado esta vez con una dirección neocharra. Si la CNTE violara sus principios y se apegara a las tácticas oportunistas de la negociación por arriba y el despido por abajo, del marchas y te vas a tu casa, acabaría derrotada ante la ACE.

V. ¿UNA LUCHA GENERALIZADA?

Las acotaciones que la burguesía pretenda imponer al movimiento magisterial, es dividiéndolo a través de negociaciones por Estado de la República, ofreciendo prebendas por las cuales los charros democráticos negociarán, podrían tener su expresión inmediata en el estado de Oaxaca, donde tras la revisión del Proyecto Alternativo de Educación de la Sección XXII regrese ya palomeado y/o modificado por las autoridades educativas y, el CES actual o el que venga, planteen esto como una victoria total, descoberturando al resto de la CNTE. Esto teniendo en cuenta que se considera a la Sección XXII como el pilar fundamental  de la coordinadora, Chiapas y otros estados quedarían a merced de los despidos masivos, incluso es posible que ni la misma Sección XXII se salve, esto a condición de que la lucha se radicalice hacia acciones como tomas de instalaciones, dependencias públicas, que se logre la vinculación real y el respaldo de las comunidades y los padres de familia, a condición de que la CNTE pueda coberturarse, resistir y vencer cualquier ofensiva represiva de tipo policiaco, militar, o paramilitar.

Ante este escenario, algunas propuestas pueden ser:

-          Que se aplique el principio rector 20 a quienes han firmado en la Sección XXII las evaluaciones para normalistas, y a quienes han promovido el “voto de castigo”, ya que esto va contra los principios del MDTEO, la Sección XXII y la CNTE.

-          Que se faculte a las bases para convocar a asambleas extraordinarias cuando un representante sindical de cualquier nivel o estatura actúe en contra de los principios de la CNTE o denote actitudes charras con el derecho de que una asamblea, es decir que todas las bases tengan la facultad de remover a sus dirigentes cuando estos estén actuando contra el movimiento; especialmente en los momentos en que se está jugando el todo por el todo, por ejemplo cuando la traición de Enrique Rueda Pacheco. En los momentos más importantes de la lucha contra la ACE, se pueden presentar estas situaciones.

-          Que no se criminalice a las bases, ni se les aplique el principio rector XX por denunciar y evidenciar a los charros “democráticos”.

-          Reactivar la relación del magisterio y de la CNTE con el resto de los trabajadores del campo, la ciudad y el mar, recoger sus demandas más sentidas actuando de manera unitaria no sólo en el discurso; a la vez de rebasar su histórico programa democrático-burgués que se plasma en sus demandas de largo plazo (lograr la democratización del SNTE, del país y realizar una “reforma del estado”), para asumir un programa revolucionario en el que se plantee la reapropiación de los medios de producción, de las fuentes de trabajo, la constitución del poder de los trabajadores, el derrocamiento de la burguesía y la destrucción completa de su Estado para reconstruir un país y un mundo donde la palabra miseria sea desconocida.

Fraternal  y combativamente: Integrantes del Sector de Trabajadores del Campo, la Ciudad y el Mar Adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona que residimos en el Estado de Oaxaca.

LA DIALÉCTICA HEGELIANA Y LA LUCHA POR LA LIBERTAD EN LA DÉCADA DEL SESENTA.


LA DIALÉCTICA HEGELIANA Y LA LUCHA POR LA LIBERTAD EN LA DÉCADA DEL SESENTA.
Raya Dunayevskaya

Presentación en la conferencia Black/Red

No vamos a hablar de la luna, las estrellas y los planetas, de breves sermones desde el espacio exterior, como si no tuviéramos demasiados problemas en esta tierra, sino sobre lo que es un asunto mucho más importante: la gente, sobre todo los trabajadores y en especial, los trabajadores negros.

Si el gobierno piensa que debido a algunos astronautas héroes vamos a olvidar la guerra, el racismo, la pobreza y que el mundo necesita alguna reconfiguración, vamos a tener que decirles las cosas como son. Ante todo está el HOMBRE y el TRABAJO. No es la luna que bajó a vernos. Somos nosotros los que subimos a observar la luna, y los aparatos que han ido a esta no son solamente un asunto de la ciencia. De hecho, la razón por la cual se puede ir a la luna pero no se puede resolver el problema de la vivienda justamente aquí en un barrio marginal, se debe a que siempre ha existido, en la sociedad de clases, la división entre la ciencia y la vida.

Y Marx vio hace muchos, muchos años, hace ya más de 130 años, que si se va a tener un principio diferente hacia la vida y otro hacia la ciencia, se va a vivir en una mentira. Y es esto, justamente, lo que hemos estado viviendo todos estos años, por lo que hay razones para que exista esta gran división.

Toda la historia de la humanidad podría elaborarse justamente sobre la base de la historia del trabajo. Aun si excluimos la ciencia (lo cual no podemos hacer), todavía sería un hecho que no son los aparatos solos los que van a la luna sino lo que el trabajo ha creado. El trabajo ha creado las cosas primarias sobre la tierra, lo que realmente hace que el mundo funcione: comida, cobija, vestimenta. El trabajo lo ha creado todo. Pero no piense que porque el hombre trabajador ha creado todo esto, la única cosa que puede hacer es trabajo manual. Eso es lo que los capitalistas quieren que ustedes piensen.

Hay otro tipo de trabajo además del manual – la actividad intelectual y esta actividad intelectual no está restringida a los intelectuales. De hecho, lo que generalmente ellos piensan proviene de este movimiento desde abajo. Lo más importante es que los trabajadores tengan sus propias ideas y las ideas que piensan los trabajadores son las ideas que mueven el mundo. 

Todo se resume en una palabra: libertad. No existe idea que tenga alguna importancia a menos que sea la idea de cómo alcanzar la libertad. Toda la historia del hombre son diversos estadios de la lucha por la libertad, y aunque el capitalismo pueda ser mejor que la esclavitud, tenemos aun gran trecho que avanzar. Así – en primer lugar tenemos el trabajo como la actividad manual, en segundo lugar, el trabajo como actividad mental.  Lo que hace que todo cambie es cómo y por qué medios, se puede llegar a la libertad, a las masas que activamente avancen hacia la libertad.

Además del trabajo y el pensamiento  tenemos algunos colores que no son accidentales y de los cuales podemos hablar hoy: el negro y el rojo. Negro y rojo significan el movimiento real de la sociedad.

Comencemos por 1831, con la sublevación de Nat Turner. Ese fue el mismo año en que algunos blancos en Nueva Inglaterra comenzaron un periódico llamado Liberator, estimulado  por el movimiento de esclavos del sur. La unificación de esas dos fuerzas condujo finalmente a la guerra civil. Pero ese no es el motivo por el cual he seleccionado el año 1831 para el debate de hoy. Lo seleccioné por la sublevación de Nat Turner (quién intentó ser libre y por ello fue colgado) y porque el año en que murió un hombre llamado Jorge Guillermo Federico Hegel, un filósofo alemán que se ocupó solamente del pensamiento en una torre de marfil, sin embargo, lo que hiciera y pensara Nat Turner está relacionado con Hegel, a pesar de que ellos fueron totalmente desconocidos el uno para el otro.

El año pasado se le entregó un premio a un sureño por un libro sobre Nat Turner –un libro horrible- (2). Muchos intelectuales negros se pusieron muy molestos  y le respondieron a Styron, el autor. Sus respuestas no están mal, sin embargo,  lo que si es grandioso son las propias confesiones de Nat Turner. Estas fueron hechas a un racista blanco y Turner enfatizó en que el tenía derecho a luchar por la libertad. Él había escuchado voces y que le decían lo hiciera. Pero hubo otra sublevación que ocurrió al mismo tiempo y los gobernantes blancos estaban seguros de que había habido una conspiración. Turner lo negó: “Ya veo señor, que usted duda de mi palabra. ¿Pero podría usted pensar que la misma idea que me motivó a mi, motiva a otros igual que yo a este cometido?”(3) Aquí estamos supuestamente frente a un hombre bruto, el cuan reconoce que siendo tan grande como era su propia lucha por la libertad, era imposible que solamente él pensara en ella, aunque hubiese escuchado voces del cielo. Él está completamente seguro de que el espíritu, es decir, el movimiento objetivo por la libertad y la gente que lucha por la libertad, son la misma cosa.
El 5 de noviembre de 1831, Nat Turner fue juzgado, encontrado culpable y condenado a muerte. Fue ahorcado el 11 de noviembre en Jerusalem (Virginia), y tras su muerte, su cadáver fue desollado, decapitado y descuartizado. La cabeza fue mostrada en algunos pueblos sureños para alertar a futuros desertores y rebeldes.
Algunos blancos guardaron partes de su cuerpo como trofeos para amedrentar a sus esclavos.
El modo en que estos dos movimientos  funcionan juntos – el objetivo y el subjetivo, la idea de la libertad y las personas que luchan por la libertad – es lo que vamos a conocer hoy. A esto se le llama dialéctica. Vamos a ver cómo estos movimientos llegan a atascarse mutuamente y se aúnan o no, en dependencia de si se gana o se pierde. Y si podemos determinar lo que era cuando los griegos se establecieron y lo que era cuando Hegel la estableció y lo que era con Marx – entonces  sabremos lo que hay que saber sobre la filosofía.

Dialéctica originalmente significa “diálogo” o habla y los griegos tenían una elevada opinión de ella, si eran los filósofos quienes llevaban el diálogo. Ellos tuvieron la primera democracia para los ciudadanos, pero no para los trabajadores esclavos. La idea era que si usted, un filósofo, conversaba con alguien y esta persona tenía una idea opuesta a la suya, y entonces meditaba al respecto, finalmente llegaba a una idea que era completamente diferente a cualquiera de las dos originales. Y es cierto que se obtiene cierto movimiento de esa forma, pero como el diálogo que se llevó a cabo fu un diálogo entre intelectuales solamente, resultó ser contemplación pura, o simplemente ver las cosas, no hacer las cosas.  

¿En qué medida esto había cambiado cuando Hegel restableció la dialéctica para nuestros días? Hemos ido al año 500 a.C., cuando existía la sociedad esclavista, a 1789 cuando ocurrió la Revolución Francesa, la revolución más grande que haya sucedido jamás. Y la gente – los sans-culottes (descalzonados), los enragés, los corazones indignados- tienen algo que aportar al respecto. Ellos decían que se alegraban de haberse librado de Luis XVI, pero, ¿qué obtuvieron con la derrota de la monarquía? ¿Por qué todavía existía una diferenciación entre “ciudadanos pasivos” y “ciudadanos activos”- en particular cuando los llamados “ciudadanos pasivos” eran aquellos que hacían  todo el trabajo? Querían saber por qué todos no podían ser capaces de analizar las cosas.

La Revolución Francesa fue un reto de tal magnitud a las personas que permanecían en sus torres de marfil, como era el caso de Hegel, que no pudo evitar reflejarla. Así, cuando comenzó a hablar sobre la dialéctica, se refería no solamente a ideas que chocaban unas con otras, sino que pensaba en la acción. Ello significaba desarrollo mediante las contradicciones, el desarrollo de las ideas y de la historia real, de la lucha de clases. En este desarrollo – no el proceso de sumar cuantos hay en esta habitación y contrastarlo con cuantos votos hubo a favor de (George) Wallace*, sino ver lo que las personas representan y cuanto movimiento pueden generar cuando la idea de libertad los inspira- es la esencia.

Sin embargo, como Hegel se limitó a las ideas, a pesar de que su filosofía reflejaba la historia real (a través de contradicciones), se necesitaba de algo más. En 1831, cuando Nat Turner dirigió su sublevación y ocurre la muerte de Hegel, Marx tenía 13 años de edad y no conocía nada sobre ninguno de los dos. Sin embargo, 13 años después, en 1844, creó la filosofía de la emancipación más grande: el humanismo, y la creó sobre la base de la dialéctica. Dijo que las ideas no flotan en el aire, hay personas que tienen ideas. Marx incluía al hombre mismo, al hombre que piensa, con la lucha real por la libertad. Se negó a reverenciar tanto al capitalismo como al comunismo. Dijo que en lugar tanto del ánimo de lucro del capitalismo como de la forma colectiva de propiedad del comunismo, lo que importaba era el desarrollo propio del hombre.

Mientras creaba esta filosofía escuchó y colaboró con los abolicionistas, los negros y blancos que en este país estaban luchando contra la esclavitud. Algunos llamados marxistas dijeron: bien, por supuesto que estamos en contra de la esclavitud – pero los esclavos solo quieren la libertad para ser explotados por el capitalista**. Los (así llamados marxistas) pensaban que eran más sabios porque querían liberarse de los capitalistas también. Marx les mostró que estaban trastornados, porque la libertad y el pensar  son siempre concretos. Y en la verdadera dialéctica de la liberación – es decir, en la relación real del pensamiento con la acción, en el desarrollo real – se deben suscitar y recabar de la población muchas, muchas fuerzas. La mayor son los trabajadores, pero hay otras, como la juventud, y en E.E.U.U., la fuerza mayor de estas otras fuerzas son las masas negras. Marx le dijo a los blancos que pensaban que eran superiores porque eran libres: Mírense ustedes mismos, no tienen ni tan siquiera un sindicato – y no lo pueden organizar porque el trabajo en la piel blanca no puede ser libre mientras el trabajo en la piel negra sea esclavo. Esta no era simplemente “dialéctica” o “filosofía”, era la realidad de las cosas. Finalmente tuvimos la Guerra Civil en los Estados Unidos y el primer sindicato nacional surgió después de ella***.

* George Wallace fue un gobernador segregacionista de Alabama que en 1968 en la campaña presidencial obtuvo millones de votos sobre una plataforma de “ley y orden”.

** Esta posición fue adoptada por los seguidores de Marx que en aquel entonces vivían en Estados Unidos.

*** En agosto de 1866, en Baltimore, un Congreso General de Obreros fundó el Sindicato Nacional de Obreros, la primera organización obrera a escala nacional en la historia de los Estados Unidos.

Fue mediante el establecimiento del trabajo como centro, con la unidad del pensamiento y la práctica como cosa necesaria, así como unificando todas las ideas nuevas en una filosofía de liberación, que Marx fue capaz de crear la Primera Internacional Obrera.

Bien, entonces vayamos ahora a la redacción de nuestro nuevo libro Filosofía y revolución. Para hacerlo hay dos fechas más, en este caso en el siglo XX, que debemos considerar antes de entrar en la década del sesenta y en “La realidad  económica y la dialéctica de la liberación” que hemos venido a discutir. Una de esas fechas es 1920, la otra es 1936.

Primeramente 1920. Recuerden, por favor, que la historia pasada, es también historia presente. Toda historia es contemporánea ya que siempre observamos la historia pasada con los ojos de hoy. Es importante recordar porque hoy es muy difícil establecer la comunicación entre lo negro y lo rojo. Los negros, que no quieren hablarles a los blancos imperialistas terminan sin hablarle a ningún blanco; y la tragedia es que esto no favorece su lucha, sino todo lo contrario, la dificulta, porque hay que contar con la mayoría de las personas para ganar.

Harold Cruse acaba de publicar un libro llamado La crisis del intelectual negro (Crisis of Negro intelectual). Él considera que el problema está en que los negros no recuerdan su historia, la historia verdadera de los años 20 cuando tuvimos los inicios del movimiento nacionalista con Marcus Garvey, y lo que fue llamado en aquel momento como “el nuevo negro”. Él cree que si recordaran la historia, entonces tendrían sus derechos verdaderos. Es verdad que se debe conocer su pasado – pero los intelectuales que escriben en la actualidad y tratan de decirles, que W.E.B. Du Bois y Garvey y fueron grandes pero que Marx no lo fue, están tan alejados de Garvey y de las masa negras en los años veinte como nadie más podía estarlo.

El movimiento de Garvey fue el movimiento más grande que había ocurrido en Estados Unidos en cuanto a número de personas. Garvey organizó unos seis millones de personas. Los negros que pensaron que el sur era horrible y vinieron al norte, encontraron que el norte era lo mismo, pero de forma diferente. Se suponía que era imposible de organizar al negro y a Garvey mostró que era incierto. (Conozco a personas que ahora no les gusta la palabra, pero fue Garvey quien luchó muy duro para hacer que todos escribiesen Negro, con N mayúscula. Ellos nunca hubiesen ganado esa batalla sin su movimiento). Pero debido a que nunca tuvieron una filosofía plena y a que se sentían tan frustrados ¿en qué terminó todo? En su “De vuelta a África” (Back to Africa). Esto fue asombroso, todos eran norteamericanos y aquí era donde habían trabajado toda su vida.

Es muy importante recordar que los intelectuales negros no querían tener nada que ver con Garvey y sus seguidores. Los intelectuales los consideraban a todos como unos ignorantes. Du Bois incluso llegó a ir al Departamento de Estado a demandar la deportación de Garvey. ¿Quién logró que las personas vieran a Garvey como a un revolucionario, como alguien importante que hacía más por sacudir el capitalismo en Norteamérica que todos los intelectuales blancos y negros juntos? Fue Lenin.

Lenin dijo que este era el principio, sacudir el régimen. Pero no solo eso. Dijo que deseaba mirar alrededor del mundo*. Miró hacia China y comenzó a preguntarse si podríamos derrocar al imperialismo a través de la “cuestión nacional”. Así, el movimiento real, que fue espontáneo como lo son todos los grandes movimientos y que mostró el verdadero papel revolucionario de los negros en este país, puso de manifiesto que los únicos que estaban propiciando un debate entre las masas negras y los intelectuales negros eran unos pocos blancos radicales que se mantuvieron diciendo: Por el amor de Dios, hablen unos con otros- esta es una revolución verdadera.
Continuará



Ver también La rebelión de Nat Turner

http://www.sentadofrentealmundo.com/2009/11/la-rebelion-de-nat-turner.html








sábado, 31 de marzo de 2012

La crisis del capitalismo y sus consecuencias nefastas: Respuesta a Arturo Damm Arnal y el perro Sarmiento

X Chucho Valdez

El 29 de Febrero de 2012 comienza con un alud de estupideces empresariales a través del canal 13 de Televisión Azteca, cuando Rafael Sarmiento entrevista a Arturo Damm Arnal, filósofo y economista burgués que en esta ocasión defiende las posiciones de dos de sus libros: El orgullo de ser empresario y “El punto sobre la í”.

Explica (con justa razón) que en la actualidad, a muchos empresarios les da pena decir que son empresarios (bravo), pero que él les ha dado conferencias y de ahí el motivo de su libro “El orgullo de ser empresario” (crasa literatura decadente); donde como lo dice el título, trata de convencer a los empresarios (privados) sobre su presunción de inocencia respecto de su rol social en el sistema capitalista justificando la propiedad privada sobre los medios de producción, difamando o de plano haciendo gala de ignorancia tratando de opinar sobre teoría marxista.

Argumenta que hay que sentirse orgulloso de ser empresario, porque “el empresario produce zapatos para que la gente pueda calzar”… ¿que los zapatos los produce el empresario? ¡Mentira!, ¡Mil veces mentira! El que produce todo es el trabajador.

 No es la luna que bajó a vernos. Somos nosotros los que subimos a observar la luna, y los aparatos que han ido a esta no son solamente un asunto de la ciencia. Toda la historia de la humanidad podría elaborarse justamente sobre la base de la historia del trabajo. Aun si excluimos la ciencia (lo cual no podemos hacer), todavía sería un hecho que no son los aparatos solos los que van a la luna sino lo que el trabajo ha creado. El trabajo ha creado las cosas primarias sobre la tierra, lo que realmente hace que el mundo funcione: comida, cobija, vestimenta. El trabajo lo ha creado todo. Pero no piense que porque el hombre trabajador ha creado todo esto, la única cosa que puede hacer es trabajo manual. Eso es lo que los capitalistas quieren que ustedes piensen. Raya Dunayevskaya, LA DIALÉCTICA HEGELIANA Y LA LUCHA POR LA LIBERTAD EN LA DÉCADA DEL SESENTA.

 Continúa Damm Arnal diciendo que hay que pagar un precio “por lo que el empresario produce” (que cinísmo), diciendo que a Carlos Marx se le olvida que hay que pagar un costo de producción, esta es una de las tantas estupideces que este baboso expone.

 “Para calcular el valor de cambio de una mercancía, tenemos que añadir a la cantidad de trabajo últimamente invertido en ella la que se encerró antes en las materias primas con que se elabora la mercancía y el trabajo incorporado a las herramientas, maquinaria y edificios empleados en la producción de dicha mercancía.

Los instrumentos de producción propiamente dichos, tales como herramientas, maquinaria y edificios, se utilizan constantemente, durante un período de tiempo más o menos largo, en procesos reiterados de producción. Si se consumiesen de una vez, como ocurre con las materias primas, se transferiría inmediatamente todo su valor a la mercancía que ayudan a producir. Pero como un huso, por ejemplo, sólo se desgasta paulatinamente, se calcula un promedio, tomando por base su duración media y su desgaste medio durante determinado tiempo, v. gr., un día.

Por consiguiente, si la cantidad de trabajo socialmente necesario materializado en las mercancías es lo que determina el valor de cambio de éstas, al crecer la cantidad de trabajo requerido para producir una mercancía aumenta forzosamente su valor, y viceversa, al disminuir aquélla, baja ésta.” Carlos Marx: Salario, precio y ganancia.

Incluso el mismo Hegel explicó este fenómeno de la desvalorización del trabajo al entrar en vigor la revolución industrial y su consiguiente desplazamiento del obrero por la máquina.

 “El valor del trabajo disminuye en la misma proporción que la productividad del trabajo aumenta… Las facultades del individuo se restringen infinitamente y la conciencia del obrero se degrada a su nivel más bajo de torpeza y negligencia”.



 Ello sin dejar de mencionar que con esto aumenta la cuota de plusvalía y la enajenación del trabajador, remitiendo sus funciones a movimientos puramente monótonos y repetitivos, baste ver en nuestra moderna época de trabajo automatizado, o más precisamente, los testimonios de los obreros japoneses fabricantes de televisiones de plasma, quienes se aburren de su trabajo, y afirman que aunque hacen miles de esas televisiones, ¡no les alcanza para comprarse una!, contradictorio, ello no lo creeran los que alaban las huelgas de sobreproducción japonesas, pero de ello nos encargaremos en otro artículo sobre la lucha de clases, el cooperativismo en Japón, y la degradación de la sociedad a la entrada del “libre” mercado. Ahora los japoneses conocen las “linduras” del “libre” mercado: indigencia, desempleo, pérdida de las jubilaciones. En Japón es todavía mal visto que alguien sea despedido de su trabajo, pues la tradición es que uno tenga el trabajo asegurado de por vida, esto gracias a las tomas de tierras y colectivización de las mismas tras la Segunda Guerra Mundial donde el movimiento obrero japonés comenzó a tomar medios de producción para convertirlos en cooperativas, ello les ha permitido elevar su nivel tecnológico o mejor dicho, mejorar la técnica de la producción día con día en beneficio de la sociedad nipona, ello hasta que llegó la plaga capitalista en la década de los noventas del siglo pasado, con ello también los japoneses ya conocen lo que es la crisis económica y que la bolsa de valores caiga de manera estrepitosa.

 La plusvalía relativa, es la descompensación del valor real de la mercancía, su precio y la relación, la ganancia del capitalista y el salario del obrero. Pongámoslo de este modo: si con la vieja técnica de producción se cotizaban 100 plumas producidas por un obrero en 8 horas que trabaja en una fábrica donde junto con él, se compone de 100 obreros, por un salario por ejemplo de 100 pesos mexicanos al día y las plumas se venden a 3 pesos, tendríamos una ganancia de 200 pesos para el patrón por cada obrero, esto multiplicado por cien, da la cantidad de 20 000 pesos de ganancia al día, menos el costo de transporte, suponiendo que se gastó 150 pesos de gasolina, 150 pesos del día de trabajo del transportista,  el patrón se queda con una ganancia neta de 19 700 pesos al día, o dicho de otro modo, de 197 pesos por cada obrero que llega a la fábrica y cumple con su jornada de trabajo. Entonces la cuota de plusvalía absoluta de cada obrero es de 200 pesos, pero de la cual se descuentan 3 pesos por concepto de transporte. Lo que cada obrero debería de ganar, serían 197 pesos al día y no cien, pero si el patrón se solidariza como un obrero más, y gana cien pesos al día en un régimen de cooperativa y deja de ser patrón, entonces a la cuota de ganancia (19 700 pesos) se le descuentan cien pesos, el salario nominal de cada cooperativista sería de 196 pesos.

 Pero si con la nueva tecnología trabajando de manera capitalista, despide a 90 trabajadores y se quedan trabajado 10 obreros que, con la nueva tecnología pueden producir diez veces más, es decir, 1000 plumas al día cada uno, la cuota de ganancia general es diez veces más grande: 197 000 pesos al día. Si esta cuota de ganancia se reparte entre 10 obreros, descontando 3 000 pesos de transporte si estas se llevan en diez camionetas con diez choferes, la cuota neta de ganancia general serían 194 000 pesos, entre diez, le tocaría a cada uno un salario de 19 400 pesos al día bajo un régimen cooperativista; pero bajo un régimen capitalista con patrón, a cada obrero le siguen pagando 100 pesos al día, si él produce una ganancia de 19 400 pesos al día, lo que le están robando es nada menos que 19 300 pesos de salario: a esto se le llama plusvalía relativa, cuando los medios de producción avanzan, se modernizan, corren trabajadores, con más tecnología se produce más, se paga lo mismo, entonces aumenta el grado de robo y explotación.

Cuando se trabaja con poca tecnología, hay que prolongar más la jornada del trabajo para que salga la ganancia del capitalista, en el caso citado, el obrero produce su salario en un tercio de 8 horas de trabajo, eso en la época moderna, pero en la época antigua, o donde la tecnología está muy poco desarrollada o es escasa, la jornada de trabajo se prolonga y los overos luchan porque esta se reduzca, en consecuencia el capitalista busca máquinas que le permitan reducir la jornada de trabajo, despedir trabajadores e ir sofocando las revueltas, pero son estas mismas los motores de los avances tecnológicos que contradictoriamente no nos están beneficiando a nosotros, sino a los patrones, esto es la plusvalía absoluta y la lucha por esta misma por su reducción. Ahí donde la plusvalía relativa se hace presente, aumenta el grado de explotación, el ritmo de trabajo, las horas de descanso, incluso sucede que cuando los capitalistas corren al 90% de la planta productiva, hacen trabajar al 10% a un ritmo más acelerado y trabajando más horas por el mismo salario, si no, los manda a la calle donde esperan muchos para ser exprimidos por ese salario miserable.

 ¡Calla miserable!, ¡No te quejes, cobarde! Yo soy una simple máquina que se mueve a impulsos de un motor; pero tú tienes sesos y no te rebelas, ¡desgraciado! ¡Basta ya de lamentaciones, infeliz! No soy yo quien te hace desgraciado, sino tu cobardía. Hazme tuya, apodérate de mí, arráncame de las garras del vampiro que te chupa la sangre, y trabaja para ti y para los tuyos, ¡idiota! Las máquinas somos buenas, ahorramos esfuerzo al hombre, pero los trabajadores sois tan estúpidos que nos dejáis en las manos de vuestros verdugos, cuando vosotros nos habéis fabricado. ¿Puede apetecerse mayor imbecilidad? ¡Calla, calla mejor! Si no tienes el valor para romper tus cadenas, ¡no te quejes! Vamos, ya es hora de salir. ¡Lárgate y piensa!. Ricardo Flores Magón. El obrero y la máquina, publicado en Regeneración número 226. 12 de febrero de 1916

En resumidas cuentas, la plusvalía absoluta es la extensión de la jornada de trabajo para que el salario del trabajador sea cubierto y quede ganancia para el patrón, la plusvalía relativa es aquella que se obtiene reduciendo la parte del trabajo necesario del obrero para cubrir su salario: con más tecnología y con la misma jornada de trabajo (trabajo necesario), en menos tiempo el obrero cubre sus cien pesos y con el resto de las horas llamadas trabajo excedente, se produce la cuota de ganancia:

“La plusvalía absoluta producida mediante la prolongación de la jornada de trabajo, es la que yo llamo plusvalía absoluta; por el contrario, a la que se logra reduciendo el tiempo de trabajo necesario, con el consiguiente cambio en cuanto a la proporción de magnitudes entre ambas partes de la jornada de trabajo, la designa con el nombre de plusvalía relativa” Carlos Marx, El Capital, Tomo I: Concepto de la plusvalía relativa

Pero lo que aquí nos interesa además y por si fuera poco, es la explicación de la crisis económica del capitalismo y porqué no, de la teoría del colapso capitalista. Las respuestas concretas a babosadas vendrán en orden secundario y quizá hasta trivial para nosotros, pero fundamentales para la asimilación de la realidad hacia los conceptos tratando de acortar la distancia para la supresión de esta contradicción.


I.                  Causas y consecuencias de la crisis capitalista
Habla Arturo Damm en una parte de su tonta entrevista sobre los monopolios, donde argumenta que estos dan precios que la gente puede pagar (por favor), todos nosotros sabemos realmente lo que sucede en la vida real y no en las posiciones abstractas de los teóricos de la burguesía. Los precios que los monopolios imponen nos llevan a contraer créditos con los bancos para no morir de hambre, recurrir a casas de empeño, préstamos a familiares y a los amigos, un préstamo para pagar otro préstamo con intereses de por medio, particularmente con empresas como Elektra. Bueno la conclusión de este señor “economista” es de lo más impresionante, su “cientificidad” sólo es equiparable a la de la “ilustre” hija de Peña Nieto (“le tienen envidia a mi papá porque son una bola de proles”), pero no va muy lejos, ya que no encuentra Arturo Damm argumentos ni siquiera en la economía política burguesa, contesta “los que están en contra de los monopolios es porque le tienen envidia a los empresarios”… sólo le falto decir, ni que yo fuera prole… Y si porque somos proles somos los enterradores de represores de la calaña de Peña Nieto y de empresarios ladrones monopolistas para pasar del capital como potencia social trastocando su carácter privado sobre los medios de producción hacia su carácter comunitario. Bien cabe recordar el libro de Lenin “Imperialismo, fase superior del capitalismo” donde explica que el imperialismo da las condiciones materiales: desarrollo de las fuerzas productivas y superconcentración del capital para que este se convierta en su contrario, en propiedad comunitaria.

“La acumulación de la riqueza en un polo es, en consecuencia, al mismo tiempo acumulación de miseria, sufrimiento en el trabajo, esclavitud, ignorancia, brutalidad, degradación mental en el polo opuesto, es decir en el lado de la clase que produce su producto en la forma de capital… Cuanto mayor es la riqueza social... tanto mayor es el ejército industrial de reserva... Cuanto mayor es la masa de sobrepoblación consolidada... tanto mayor es la pobreza oficial. Esta es la ley general absoluta de la acumulación capitalista”. Carlos Marx

Para esta pequeña sección nos apoyaremos de dos autores: Raya Dunayevskaya y León Trotsky:

 La economía política ha creado dos teorías entre las cuales ha oscilado:

 1)      Que la producción crea su propio mercado
2)      Que al obrero le es imposible “adquirir” los productos que él mismo produce.

La gran contribución de Marx consistió en combinar dialécticamente a ambas, donde el rasgo fundamental sigue siendo el hecho de que la producción efectivamente crea su propio mercado aunque ello no negaba la existencia del subconsumo, sino simplemente mostraba que en el seno de la producción capitalista hay un descuido respecto de los límites del subconsumo. Raya Dunayevskaya. Marxismo y Libertad, Capítulo VIII. La lógica (de Hegel) y los alcances de El Capital. Tomos II y III.

 - A manera de paréntesis, mencionaremos un programa anterior de T.V. azteca, justo antes de esta nefasta entrevista, donde una de las panelistas recalcaba una y otra vez el hecho de que desde la entrada de la economía capitalista en su fase neoliberal, este descuido mencionado por Raya, alcanza las cifras en nuestro país de 3 millones de niños que mueren por motivos económicos: hambre y desnutrición en las últimas tres décadas (1982-2012).-

 Para desentrañar el embrollo de los mercados, Marx divide todo el producto social en dos y sólo dos sectores principales: El primero es el que produce los medios de producción y el segundo los medios de consumo… La plusvalía no es ningún espíritu flotante y etéreo entre el cielo y la tierra, sino que se inserta dentro de los medios de producción y dentro de los medios de consumo… Hay una preponderancia de los medios de producción sobre los medios de consumo y el punto de vista de Marx dice que la forma corpórea del valor predetermina el destino de las mercancías: el hierro no es consumido por la gente sino por el acero, el azúcar no es consumida por máquinas, sino por personas.

Lo que es producido es consumido porque se trata de producción capitalista, y la producción capitalista es la producción del capital y por lo tanto es consumida por el capital. Raya Dunayevskaya. Marxismo y Libertad, Capítulo VIII. La lógica (de Hegel) y los alcances de El Capital. Tomos II y III.

 Es decir no por una comunidad mundial no por criterios humanistas, sino capitalistas, donde la ganancia es primero, y cuando no se puede lucrar con los precios, pues se echan los sobrantes al mar para evitar que los precios se caigan también, mentira que como dice Arturo Damm: cuando un monopolista que sufre una crisis de sobreproducción (en sus zafias y trogloditas palabras, un monopolista al que le sobran productos), simplemente regala sus mercancías: ¿Cuándo han visto a MASECA, BIMBO, General Motors, Royal Duch Shell, o Walt Mart repartiendo mercancías? Si así fuera, ya se hubiera acabado el hambre, y eso hasta la ONU lo reconoce.

“La vida del capitalismo monopolista de nuestra época es una cadena de crisis. Cada una de las crisis es una catástrofe. La necesidad de salvarse de esas catástrofes parciales por medio de murallas aduaneras, de la inflación, del aumento de los gastos del gobierno y de las deudas, prepara el terreno para otras crisis más profundas y más extensas. La lucha por conseguir mercados, materias primas y colonias hace inevitables las catástrofes militares.

 Y todo ello prepara las catástrofes revolucionarias. Ciertamente no es fácil convenir con Sombart en que el capitalismo actuante se hace cada vez más “tranquilo, sosegado y razonable”. Sería más acertado decir que está perdiendo sus últimos vestigios de razón. En cualquier caso no hay duda de que la “teoría del colapso” ha triunfado sobre la teoría del desarrollo pacífico… Esta tesis —unida indisolublemente con la “teoría de la miseria creciente” y denunciada durante muchos años como “exagerada”, “tendenciosa” y “demagógica”— se ha convertido ahora en la imagen teórica irreprochable de las cosas tales como son. El actual ejército de desocupados ya no puede ser considerado como un “ejército de reserva”, pues su masa fundamental no puede tener ya esperanza alguna de volver a ocuparse; por el contrario, está destinada a ser engrosada con una afluencia constante de desocupados adicionales. La desintegración del capital ha traído consigo toda una generación de jóvenes que nunca han tenido un empleo y que no tienen esperanza alguna de conseguirlo. León Trotsky, ¿Qué es el marxismo?

En nuestra época diremos, la prueba de que la teoría del colapso ha triunfado la dan hasta los noticieros y la confirman las sucesivas manifestaciones contra los banqueros y oligarcas en todo el mundo, principalmente, las luchas que a ciegas tratan de derrumbar tiranos en los países árabes sin antes o en el mismo acto, hacerse del control de todos los medios de producción para que no se erijan nuevos tiranos. Más específicamente el movimiento de los indignados en todo el mundo, incluso en el corazón del imperialismo mundial: Wall Street, incluso se ve ahí la presencia de jóvenes que siguen desempleados luchando por una esperanza de vida, repartiendo solicitudes de empleo a los transeúntes, poniéndole cascabel al gato: los empresarios monopolistas que van desplazando al obrero, echándolo a la calle y reemplazándolo con una máquina. En la era de la tecnología y la información, seguimos sufriendo los estragos, las consecuencias de que la tecnología no sea utilizada en beneficio de la humanidad, sino en beneficio de una ligera capa de privilegiados.

 También recalca don arturín “Carlos Marx no toma en cuenta el trabajo del gerente, del transporte de mercancías” esa es una más de las estupideces de Artura Damm Arnal a la cual daremos respuesta inmediata, pero antes de entrar a ello, mencionaremos la división que hace Marx en el Capital entre trabajo simple y trabajo complejo, valorando el trabajo complejo de los ingenieros y los organizadores de la industria, incluso en la URSS se dio un salario preferencias a estos organizadores de la industria para que instruyeran a los obreros técnicamente para que estos teniendo a la mano los recursos técnicos que heredó el capitalismo, los utilizaran en función de la colectividad. Si todos ponemos nuestro esfuerzo en la producción ¿porqué le pertenecen a una sola persona? Burrada la nuestra.

 De hecho, la razón por la cual se puede ir a la luna pero no se puede resolver el problema de la vivienda justamente aquí en un barrio marginal, se debe a que siempre ha existido, en la sociedad de clases, la división entre la ciencia y la vida. Y Marx vio hace muchos, muchos años, hace ya más de 130 años, que si se va a tener un principio diferente hacia la vida y otro hacia la ciencia, se va a vivir en una mentira. Raya Dunayevskaya. La dialéctica hegeliana y la lucha por la libertad.

II.               ¿Cómo se determina el costo de producción y el precio de una mercancía?:¿La oferta como “¿determinante del precio?”.

  Haciendo gala de estupidez malintencionada o de una profunda ignorancia, Damm afirma que para Carlos Marx, la oferta era la determinante del precio de una mercancía. Quizá lo leyó de alguien que dice que leyó a Marx, pero nunca recurrió a la fuente directa, es decir al autor para poder criticarlo en base a lo que el autor escribe, no en base a lo que escriben otros que él escribía; ¡imagínense semejante barbaridad!, pero bueno, que se puede esperar de escuelas con escaso nivel académico (Tec de Monterrey, Ibero, Anáhuac) de carácter privado que en nada se comparan con el nivel académico de las universidades públicas (UNAM, UAM, IPN, Chapingo, UACM), he ahí la bancarrota de la educación privada. Pero bueno, pasemos a citar al discutido Carlos Marx que si en estos momentos reviviera, se volvería a morir, pero de risa:

El ciudadano Weston no podrá decirme por qué se paga una determinada suma de dinero por una determinada cantidad de trabajo. Si me contestase que esto lo regula la ley de la oferta y la demanda, le pediría ante todo que me dijese por qué ley se regulan, a su vez, la demanda y la oferta. Y esta contestación le pondría inmediatamente fuera de combate. Las relaciones entre la oferta y la demanda de trabajo se hallan sujetas a constantes fluctuaciones, y con ellas fluctúan los precios del trabajo en el mercado. Si la demanda excede de la oferta, suben los salarios; si la oferta rebasa a la demanda, los salarios bajan, aunque en tales circunstancias pueda ser necesario comprobar el verdadero estado de la demanda y la oferta, v. gr., por medio de una huelga o por otro procedimiento cualquiera. Pero si tomáis la oferta y la demanda como ley reguladora de los salarios, sería tan pueril como inútil clamar contra las subidas de salarios, puesto que, con arreglo a la ley suprema que invocáis, las subidas periódicas de los salarios son tan necesarias y tan legítimas como sus bajas periódicas. Y si no consideráis la oferta y la demanda como ley reguladora de los salarios, entonces repito mi pregunta anterior: ¿por qué se da una determinada suma de dinero por una determinada cantidad de trabajo?

Pero enfoquemos la cosa desde un punto de vista más amplio: os equivocaríais de medio a medio, si creyerais que el valor del trabajo o de cualquier otra mercancía se determina, en último término, por la oferta y la demanda. La oferta y la demanda no regulan más que las oscilaciones pasajeras de los precios en el mercado. Os explicarán por qué el precio de un artículo en el mercado sube por encima de su valor o cae por debajo de él, pero no os explicarán jamás este valor en sí. Supongamos que la oferta y la demanda se equilibren o se cubran mutuamente, como dicen los economistas. En el mismo instante en que estas dos fuerzas contrarias se nivelan, se paralizan mutuamente y dejan de actuar en uno u otro sentido. En el instante mismo en que la oferta y la demanda se equilibran y dejan, por tanto, de actuar, el precio de una mercancía en el mercado coincide con su valor real, con el precio normal en torno al cual oscilan sus precios en el mercado. Por tanto, si queremos investigar el carácter de este valor, no tenemos que preocuparnos de los efectos transitorios que la oferta y la demanda ejercen sobre los precios del mercado. Y otro tanto cabría decir de los salarios y de los precios de todas las demás mercancías. Salario, precio y ganancia, doctrinas del precio.


III.            La deuda pública como complemento de la explotación capitalista contra la población




 La deuda pública se convierte en una de las palancas más potentes de la acumulación originaria. Es como una varita mágica que infunde virtud procreadora al dinero improductivo y lo convierte en capital sin exponerlo a los riesgos ni al esfuerzo que siempre lleva consigo la inversión industrial e incluso la usuraria. En realidad, los acreedores del Estado no entregan nada, pues la suma prestada se convierte en títulos de la deuda pública, fácilmente negociables, que siguen desempeñando en sus manos el mismísimo papel del dinero. Pero, aun prescindiendo de la clase de rentistas ociosos que así se crea y de la riqueza improvisada que va a parar al regazo de los financieros que actúan de mediadores entre el gobierno y el país –así como de la riqueza regalada a los rematantes de impuestos, comerciantes y fabricantes particulares, a cuyos bolsillos afluye una buena parte de los empréstitos del estado, como un capital llovido del cielo–, la deuda pública ha venido a dar impulso tanto a las sociedades anónimas, al tráfico de efectos negociables de todo género como al agio; en una palabra, a la lotería de la bolsa y a la moderna bancocracia.

Desde el momento mismo de nacer, los grandes bancos, adornados con títulos nacionales, no fueron nunca más que sociedades de especuladores privados que cooperaban con los gobiernos y que, gracias a los privilegios que éstos les otorgaban, estaban en condiciones de adelantarles dinero. Por eso, la acumulación de la deuda pública no tiene barómetro más infalible que el alza progresiva de las acciones de estos bancos, cuyo pleno desarrollo data de la fundación del Banco de Inglaterra.



Como la deuda pública tiene que ser respaldada por los ingresos del Estado, que han de cubrir los intereses y demás pagos anuales, el sistema de los empréstitos públicos tenía que ser forzosamente el complemento del moderno sistema tributario. Los empréstitos permiten a los gobiernos hacer frente a gastos extraordinarios sin que el contribuyente se dé cuenta de momento, pero provocan, a la larga, un recargo en los tributos. A su vez, el recargo de impuestos que trae consigo la acumulación de las deudas contraídas sucesivamente obliga al Gobierno a emitir nuevos empréstitos, en cuanto se presentan nuevos gastos extraordinarios. El sistema fiscal moderno, que gira todo él en torno a los impuestos sobre los artículos de primera necesidad (y por tanto a su encarecimiento) lleva en sí mismo, como se ve, el resorte propulsor de su progresión automática.

 El perro Sarmiento pregunta a su entrevistado: “Pero hay quienes dicen que el ISR es una forma de esclavitud”. Esta es una pregunta tonta y mañosamente mal enfocada.

 Tras la aprobación del FOBAPROA (también conocido como ROBAPROA) una manera de echarle la mano a los bancos “quebrados” y la contratación de más de deuda pública con el extranjero, se calcula esta en 400 millones de pesos para 1994, creciendo hasta llegar a la insultante cantidad de  552 mil millones de pesos en 1998, 700 mil millones de pesos más tarde y actualmente se calcula en 4 billones de pesos, es decir 4 millones de millones de pesos. ¿Entonces Marx se equivocaba chatos? ¿No es esto un robo?. Si ayer esas eran las prácticas del Banco de Inglaterra, hoy son las políticas del Fondo Monetario Internacional para los países de América Latina quienes hemos pagado ya la deuda inicia y debemos 7 veces más de lo que el gobierno pidió prestado, por ello nos saca la lana a través del Impuesto Sobre la Renta (ISR), la tenencia, los prediales, los trámites para boda, divorcio, acreditación federal de la tierra y la vivienda, impuestos por el nefasto rescate carretero, etcétera, etcétera.



Libertad y propiedad.

 Perro Sarmiento: “Hay quienes dicen que la propiedad privada va contra la libertad”.

 A este argumento sin sentido, ya dimos una respuesta en una introducción reciente:

 No quiero dejar de señalar cómo Rosa Luxemburgo responde con mucha anticipación a esos teóricos burgueses que hasta el día de hoy siguen creyendo que sus teorías son innovadoras, nos quieren engañar y se engañan a ellos mismos diciendo que contratando más créditos amortiguaremos la crisis, eso es mentira, en México y en todo el mundo, el sistema crediticio es el sistema de la moderna usura, es lo que ha colapsado intencionalmente a la economía mundial para que los grandes capitalistas absorban las empresas quebradas de los capitalistas más chicos y a la vez generar más deuda para el 99% de la humanidad.

En el sistema capitalista: la evolución moderna de los sistemas de explotación también llamado moderno esclavismo, debemos señalar un aspecto de vital relevancia: que en la antigüedad esclavista, el esclavo tenía derecho a casa y comida segura, mientras que en la modernidad el obrero tiene el “derecho” y la “libertad” de morirse de hambre. Introducción a Reforma o Revolución de Rosa Luxemburgo. Sector de Trabajadores de la Otra Campaña (Oaxaca).

Finaliza el soso Arturo Damm mencionando que en su libro se mencionan las aportaciones a la economía de personajes de la talla de Albert Einstein, nosotros repoducimos un artículo excelente del genio de la física modera llamado ¿Porqué socialismo? Esta es la última respuesta en este artículo a los ignaros que dedicamos esta respuesta.

 Oaxaca de Magón a 29 de Febrero – 30 de marzo de 2012


Albert Einstein. ¿Por qué socialismo?

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