jueves, 17 de mayo de 2012

La dialéctica como ciencia del pensamiento





x Chucho Valdez

“En donde quiera que haya movimiento, en donde quiera que haya vida, en donde quiera que se lleve a efecto algo en el mundo práctico, la dialéctica estará presente, y funcionando. Es el alma de todo conocimiento verdaderamente científico” Hegel. Ciencia de la Lógica, párrafo 81.

“Brevemente, la dialéctica puede definirse como la doctrina de la unidad de los contrarios. Es así como se capta el meollo de la dialéctica, pero eso requiere explicación y desarrollo”.  Lenin. Apuntes sobre la Ciencia de la Lógica.

Hegel define a la lógica como una ciencia del pensamiento, la cual tiene su momento dialéctico, de cambio, de conversión en su contrario, de negatividad. Engels explicaba en su texto inconcluso, Dialéctica de la naturaleza, que a partir de pequeños cambios cuantitativos y de una negatividad absoluta que implica una suma de cambios cuantitativos, resultan como cambios de cualidad o cualitativos. Hegel explica que cada unidad se compone de una dualidad, de su polaridad, esto se conoce popularmente como “unidad y lucha de contrarios”. Como hemos visto, en nuestros “Apuntes sobre filosofía y dialéctica”, Hegel explica que todo conocimiento es traído de la experiencia, y que la dialéctica se ha compuesto de las ciencias empíricas. Alan Woods y Ted Grant, explican en su obra monumental “Razón y Revolución”, que cuando el conocimiento es abstraído, captado desde la realidad, haciendo referencia al latín “absrtrahere” –traer de-, este tiene su concreción material en las neuronas, ni Freud ni Hegel se ocupan de esta cuestión biológica materialista, sino de lo que sucede en la interacción de las neuronas, de las ideas que resultan de esta interacción, cabe señalar que Freud fue médico y trabajó con reconocidos neurólogos antes de comenzar a desarrollar sus teorías revolucionarias. Hegel explica que una idea tiene su propia negación interna, su opuesto, que el choque de estos contrarios, de su negación absoluta traerá el nuevo comienzo, lo nuevo. Es lo que vulgarmente se le llama “tesis-antítesis-síntesis”, “resumiendo” de la forma más grosera la dialéctica, sobre todo en libros de ignorantes académicos que quieren hacer de la dialéctica una definición de libro Larousse para que sus alumnos la “comprendan”, aunque al final traen las ideas descompuestas ya ni siquiera como conceptos, ni como abstracciones, sino como ignorancia certificada.

Engels define la dialéctica como “la ciencia de las leyes del movimiento y la evolución de la naturaleza, la sociedad humana y el pensamiento” en sus obras “Anti-Düring” y “Dialéctica de la naturaleza”; resumiéndola en tres fundamentales (Unidad y lucha de contrarios, negación de la negación, ley de la transformación de la cantidad en calidad). Aunque Lenin en sus apuntes sobre la ciencia de la lógica enumera 16 leyes elementos (objetividad, interrelación, desarrollo, tendencias, unidad de contrarios, lucha –incluidas las contradicciones y los impulsos-, la unidad de síntesis y análisis, suma, totalidad, lo singular y lo universal, cada final del todo, transiciones, nuevos lados, la apariencia creciente, la esencia, la causalidad y universalidad, contenido y forma, negación de la negación); solo para resumir la totalidad al final simplemente como la doctrina de la unidad de los contrarios. Para Raya Dunayevskaya, la dialéctica no se puede definir como una sola cosa, “o como 16 cosas, es decir, son todas las cosas y más, pero el elemento que se distingue por haber sacado contacto con el presente puede ser probado solamente en la vida. Finalmente si miramos desde la metodología Hegeliana, se va de lo Universal a lo Particular y a lo Individual (U-P-I) y viceversa, no como vulgarmente se dice, de lo particular a lo general y viceversa. Si excluimos la idea de Dios cuando Hegel se refiere al absoluto, y vemos el absoluto como la realidad, como el todo; entonces podríamos decir que el absoluto hegeliano está en la realidad y no en la ficción. Que sus múltiples determinaciones están fijadas en particulares, individuales, concreciones con sus relaciones recíprocas, esta es la ontología cerrada de Hegel que tanto critican los idealistas que se quieren hacer pasar por materialistas dialécticos. Es la búsqueda del ser humano por un conocimiento que le es asequible en la inmediatez de manera fragmentaria a través de la experiencia. Por ello Hegel afirma que la realidad es concreta, pero si nos quedamos en esa concreción como un fragmento del todo, entonces caeríamos en la abstracción, lo que Hegel llama peyorativamente abstracción como algo incompleto.

Engels explica que si bien en la unidad existe la contradicción, la negación de la polaridad devendría en un cambio cualitativo o de calidad, este a su vez será un cambio cuantitativo, así, la suma de cambios cualitativos se convierte en una suma de cambios cuantitativos, que a su vez dan lugar a un nuevo comienzo, a un nuevo cambio cualitativo. La tabla periódica de Mendeleiev es el más claro ejemplo de lo sostenido por Engels en sus explicaciones químicas, Trotsky explica en uno de sus discursos de conmemoración del químico ruso Dimitri Mendeleiev, que aunque él creía que la sociedad mejoraría a través de la implementación de los cambios científicos (ojo, Mendeleiev no creía en la lucha de clases, la repudiaba y en tanto él creía en los cambios científicos y culturales), la calidad de vida de la gente mejoraría, esto es una utopía pacifista dentro del capitalismo como lo explicaba Rosa Luxemburgo en su debate con los socialdemócratas pacifistas-reformistas. La tabla periódica de Mendeleiev, ordena los elementos a partir de su peso atómico y les asigna un número, encontrando vacíos que todavía no eran descubiertos y calculando su peso atómico (hoy conocido como masa atómica: número de protones, neutrones, nucleones, etcétera). Así conforme hay adición de materia y movimiento, hay cambios de calidad, el nuevo comienzo aquí es el nuevo elemento no conocido antes por nosotros, o al menos no conceptualizado. Más tarde, Albert Einstein confirmaría las conclusiones de Engels:

“Toda la naturaleza que nos es accesible forma un sistema, una totalidad de cuerpos interrelacionados, y por cuerpos entendemos aquí todas las existencias materiales que van desde las estrellas hasta los átomos… En el hecho de que estos cuerpos se encuentren relacionados entre sí ya se incluye el de que reaccionan los unos sobre los otros, y precisamente esa reacción mutua constituye el movimiento. Aquí ya resulta evidente que la materia es impensable sin movimiento. Y sí, además, la materia nos enfrenta como algo dado, tan increable como indestructible, se sigue de ello que el movimiento también es increable e indestructible. Se hizo imposible rechazar esta conclusión  en cuanto se reconoció que el universo es un sistema, una interconexión de cuerpos. Dialéctica de la naturaleza, formas fundamentales de movimiento.



Energía (E) es igual (=) a masa (m) (cantidad de materia en un cuerpo) por la velocidad de la luz(c) (movimiento) al cuadrado (cc). Si despejamos la masa (materia), tenemos: m= E/cc. Materia, es equivalente a la energía entre la velocidad de la luz al cuadrado.



Tiempo, espacio y movimiento son inseparables, uno mismo, distintas formas de materia, pero al fin uno mismo.

Otra crítica de Hegel en su “Enciclopedia de las ciencias filosóficas”, como de Engels en su Dialéctica de la naturaleza, es el concepto de fuerza, pues Engels explica que la teoría newtoniana del primer impulso, deja abierto el paso a la divinidad, por el contrario, sostiene que esto no es más que la interacción entre dos, o más cuerpos, cosa que también sucede con la mecánica celeste (movimiento rotatorio de atracción – repulsión y relaciones gravitacionales con el Sol, mientras que el sistema solar también ejerce su acción recíproca con otros sistemas solares, que a su vez son parte de una espiral galáctica que tiene como centro un hoyo negro (concentrado de materia que por su fuerza gravitacional absorbe hasta la luz). A su vez, las galaxias también ejercen acción recíproca gravitatoria y también presentan el movimiento de atracción y repulsión. En este sentido contradigo a Einstein: “Dios no juega a los dados”, porque Dios no existe. Alguna vez Napoleón Bonaparte a la vez que halagaba el trabajo de Laplace, le preguntaba a este por qué no hablaba de Dios en su teoría, este le contestó: “No conozco esa hipótesis”.

Fusión de galaxias. En la imagen se muestra que prevalece el movimiento de atracción, pero ello no quiere decir que se suprima la negación recíproca interna de las respectivas gravedades de los sistemas solares y planetas


“Todo movimiento consiste en el juego alternativo de atracción y repulsión. Pero el movimiento sólo puede darse cuando cada atracción singular se ve compensada por la correspondiente repulsión en otro lugar distinto. De otro modo, uno de los lados acabaría predominando con el tiempo sobre el otro, con lo que el movimiento cesaría, a la postre. Eso quiere decir que todas las atracciones y todas las repulsiones se compensan mutuamente en el universo. Por consiguiente, la ley de la indestructibilidad y la increabilidad del movimiento cobra, así, la expresión de que todo movimiento de atracción en el universo se ve complementado por un equivalente movimiento de repulsión, y viceversa; o, como lo expresaba la filosofía antigua -mucho antes de que las ciencias naturales formulasen la ley de la conservación de la fuerza o de la energía-, de que la suma de todas las atracciones operadas en el universo es igual a la suma de todas las repulsiones. F. Engels, Dialéctica de la naturaleza

Lo antes señalado de cuantitativo y cualitativo también aplica a la física nuclear, por poner un ejemplo, cuatro átomos de Hidrógeno elevados a miles de grados Celcius que colisionan y fusionan su núcleo, forman el nuevo comienzo, un átomo de Helio; esta es una de las reacciones termonucleares. Así vemos que la adición de movimiento y materia (átomos de hidrógeno) son fenómenos cuantitativos, la fusión de los núcleos da paso al nuevo orden cualitativo (de calidad): el núcleo de Helio. Pero bueno, la naturaleza no necesita de los teóricos para operar, pero si es importante conocerla.

 “Las leyes dialécticas son verdaderas leyes del desarrollo de la naturaleza, y, por lo tanto también resultan válidas para las ciencias naturales teóricas”

  Engels. Dialéctica de la naturaleza, pág. 58, Ed. Grijalbo.

Solo resta mencionar que el por desgracia recientemente fallecido escritor, filósofo y doctor en física, el gran y entrañable maestro Ernesto Sábato, respaldó en su libro “Apologías y rechazos” las críticas de Hegel y Engels a la mecánica newtoniana. Alguien definió la dialéctica como la filosofía del cambio perpetuo y no se equivocó. Los marxistas revolucionarios nos basamos en estos conocimientos y en las pruebas que a lo largo de la historia se han ido comprobando, en las sociedades las transformaciones son incesantes, aunque para nosotros los desesperados, estos cambios son muy lentos, pero la conquista de la libertad es una tarea del presente. Tampoco me es innecesario mencionar que en una reciente lectura de libros de divulgación científica, se derrumba el pensamiento mecanicista y positivista del darwinismo social, pues a manera de mofa, se afirma que las especies que han sido solidarias, han salido victoriosas en la evolución, mientras que las especies más egoístas, han sido condenadas a la desaparición. 



- Notas -

* Por una parte, las ciencias empíricas no se contentan con el simple percibir de los fenómenos singulares, sino que, pensando sobre ellos, elaboran la materia para suministrarla apta a la filosofía, buscando determinaciones generales, leyes, y dan así, al contenido de lo particular la preparación para que pueda ser recibido en la filosofía. Por otra parte, constriñen de este modo al pensamiento para que proceda él mismo a las determinaciones concretas. El recibimiento de este contenido, en el cual, por medio del pensamiento, es superada la persistente inmediatividad, y el mero dato, es a la vez el desenvolverse del pensamiento de sí mismo. Por consiguiente, mientras la filosofía debe su desenvolvimiento a las ciencias empíricas, da a su contenido la forma esencial de la libertad (del a priori) del pensamiento y la garantía de la necesidad, en lugar de la simple creencia en el dato y el hecho percibido; de modo que el hecho llega a ser representación e imagen de la originaria y plenamente independiente actividad del pensamiento. Hegel. Enciclopedia de las ciencias filosóficas, parágrafo 12.
El empirismo, por una parte, tiene comunidad de origen con la metafísica que no posee otro testimonio para prestar fe a sus definiciones (tanto de sus supuestos como del contenido especial), sino las representaciones, esto es, el contenido que desde el primer momento nos ofrece la experiencia. Por otra parte, la percepción singular es distinta de la experiencia, y el empirismo eleva el contenido de la percepción, del sentimiento y de la intuición a la forma de representaciones generales, proposiciones y leyes, etcétera. Esto sucede sólo en el sentido de que las concepciones generales (por ejemplo la fuerza) no deben tener por sí mismas significado ni validez que el que resulta de la percepción, y ningún otro nexo debe considerarse como justamente admitido, sino el nexo que se puede preservar en la percepción. Por el lado subjetivo, el conocimiento empírico tiene su firme apoyo en el hecho de que la conciencia posee en la percepción su propia realidad y certidumbre inmediata (…) La ilusión fundamental en el empirismo científico consiste siempre en que hace uso de las categorías metafísicas de materia, fuerza, de unidad, multliplicidad, universal, y aún infinito, etcétera, y con dichas categorías razona, y de este modo presupone y aplica las formas del razonamiento, y todo ello sin saber que admite por este hecho un conocimiento metafísico, lo que equivale a emplear y ligar estas categorías sin discernimiento crítico y de un modo inconsciente. Enciclopedia de las Ciencias filosóficas, parágrafo 38.


En la presente cita, Hegel se refiere a lo suprasensible más allá de lo finito y lo infinito; pero si tomamos como referencia el absoluto, este será la enmarcación de todos los aspectos señalados, incluido lo finito, como también lo infinito. Pensamiento y realidad se deben corresponder, aunque no la podemos conocer a través de las apariencias, precisamente en eso consiste la ciencia, en descubrir la realidad detrás de las apariencias. Aunque actualmente se considera que la ciencia avanza a pasos vertiginosos, sin embargo, en la síntesis de concepto y realidad del absoluto hegeliano, o de la totalidad de la realidad, avanza de manera muy lenta, pues en las ciencias empíricas se carece de material para conocer objetos lejanos fuera del alcance actual de las herramientas científicas, se puede decir que son aproximaciones sucesivas de pequeñas (aunque grandes saltos para nosotros los mortales) verdades que se van acercando al conocimiento de la totalidad de esta realidad, de nuestro universo, de nuestro pensamiento.


 Si deja de ser necesaria cualquier filosofía, también dejará de serlo cualquier sistema, aunque sea un sistema natural de filosofía. La comprensión de que la totalidad de los procesos naturales se encuentra en una conexión sistemática mueve a la ciencia a mostrar esa conexión sistemática en todas partes, en el detalle igual que en el conjunto. Pero la correspondiente exposición científica completa de esa conexión, la composición de una reproducción mental exacta del sistema del mundo en que vivimos, nos es imposible y sería imposible para todos los tiempos. Si en algún momento de la evolución de la humanidad se compusiera un tal sistema definitivo y concluso de las conexiones del mundo físico, espiritual e histórico, quedaría con ello cerrado el reino del conocimiento. Federico Engels, La subversión de la ciencia por el señor Düring





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